Cultura política en momentos electorales
El grabado que complementa esta reflexión semanal, es "La campaña política" de Héctor Ventura Cruz(Jiquipilas, Chiapas 1920- Tuxtla Gutiérrez, Chiapas 2010), esta recreación del claroscuro se acomoda perfectamente en estos momentos sociales que vivimos, donde lo que impera es la necesidad de la construcción del orden. Pero laconstrucción del orden está íntimamente ligada a la producción social del espacio y del tiempo. Por un lado, el orden es creado mediante la delimitación de su entorno, estableciendo un límite entre inclusión y exclusión. No hay orden social y político sin fronteras que separen un nosotros de los otros. Aún más, la noción de orden modela la idea del espacio. Dentro de este contexto la reformulación de los códigos interpretativos, el manejo de nuestros miedos, el trabajo de hacer memoria, son facetas de la subjetividad social, abarcando tanto los afectos y las emociones como los universos simbólicos e imaginarios colectivos. La politicidad de estos elementos se manifiesta en una doble relación: como formas de experiencia cotidiana que inciden sobre la calidad de la democracia y, a la vez, como expresión de la sociedad que es construida por la política. De esta manera cuando me refiero a cultura política lo hago tomando en consideración operacional las variables anteriores, junto a los espacios de operación y los principios normativos y valóricos que desde el presente pueda descubrir y describir la memoria. Para lograr abordar la dinámica de la política en estos momentos de procesos electorales, en el marco de una identidad y una cultura política específicas, se requiere cambiar la forma en que tradicionalmente se han abordado los ejercicios de los partidos políticos. Para ello es necesario redefinir qué es un partido, y en ese sentido creo que la idea de comunidad de Clifford Geertz resulta bastante apropiada. Este antropólogo entiende como comunidad "la tienda en la que los pensamientos se construyen y desconstruyen", el lugar donde los sujetos articulan su historia y donde prestan "atención a materias tan sólidas como la representación de la autoridad, la creación de fronteras, la retórica de la persuasión, la expresión del compromiso y el registro del disenso". O en otras palabras, "grupos de personas vinculadas entre sí de múltiples maneras", cuya coherencia analítica se la da el cientista social, pero cuya luz se hace visible mediante la construcción de identidades poderosas, en torno a producción de ideas y prácticas materiales de los sujetos en cuestión. De esta forma, el partido deja de ser una estructura sólida (como lo definiera tan extensamente Maurice Duverger) en donde los sujetos son una especie de apéndice que llegan a través de una adhesión racional a determinados valores e ideas políticas. El partido aparece bajo el concepto de Geertz, como una comunidad de intereses, de vidas conjuntas, de sujetos diversos que comparten ideas, pero donde la forma de hacer y practicar la política se encuentra condicionada no sólo por las ideas "como entes abstractos", sino que por las formas particulares que los sujetos aportan a la significación de las mismas. En ese sentido, cada partido político construye un universo en su conjunto, donde la suma de experiencias individuales nutre a los sujetos, pero donde éstos también nutren una determinada cultura política. De allí por lo tanto, que la cultura política entendida como la forma de hacer, pensar y entender la política, que tiene expresión en las prácticas, pero también en los discursos, pueda adentrarnos en la dimensión subjetiva de la política sin la cuál el proceso electoral para definir al Gobernador Constitucional de Chiapas se hace incomprensible.
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