¿TLCAN renegociado en agosto?

En el propósito central del presidente Trump de analizar las relaciones comerciales de su país con el mundo, especialmente con sus socios norteamericanos, el término déficit se ha convertido en una extraña obsesión. Extraña porque nadie le ha explicado que, donde manda el relativamente novedoso comercio intraindustrial (compras y ventas en la misma industria y, como es el caso, en la misma firma), las grandes empresas automotrices, que es la industria dominante en la región, realizan estos intercambios entre matrices y filiales a partir del anticuado costo de factores. Lo que la matriz de Detroit le compra a la filial de Ramos Arizpe, guiado por la poderosa brújula del miserable costo salarial mexicano, no es un superávit para México: es un costo que sale de una bolsa y un beneficio que ingresa en otra, ambas de la misma firma. Desde 1994, el gobierno mexicano modificó la presentación de las cuentas nacionales, incorporando las ventas de la maquila al renglón de las exportaciones. De la misma forma, desde Méx