La caída de la pobreza en Argentina, anunciada por el presidente Mauricio Macri, provocó cuestionamientos, desconfianza y advertencias de la oposición sobre la transparencia o sostenibilidad de los datos.

La semana pasada, Macri presumió que en 2017 la pobreza bajó de 28.6 a 25.7 por ciento, mientras que la indigencia pasó de 6.2 a 4.8 por ciento.

Los datos son alentadores para el gobierno, ya que en 2016, durante su primer año como presidente, la pobreza aumentó y se sumaron a esa condición más de tres millones de argentinos.

La baja de la pobreza fue anunciada con base en los datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), órgano estatal que recuperó la credibilidad durante el gobierno de Macri.

El Indec fue intervenido en 2007 por el gobierno de Néstor Kirchner y desde entonces los indicadores oficiales dejaron de ser confiables e incluso la pobreza dejó de medirse.

En 2015, su último año de gobierno, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner presumió que la pobreza rondaba 5.0 %, mientras que consultoras privadas estimaban que en realidad era del 30 %.

Aunque ahora las cifras del Indec no son tan controversiales, el problema con el reciente anuncio de Macri es que generan dudas porque su gobierno ha estado marcado por la inflación y el incremento de tarifas.

En 2016, primer año de la presidencia de Macri, la inflación registró un récord de 40 por ciento, mientras que el año pasado fue de 25 por ciento, a pesar de que las autoridades habían confiado en que sería de 20 por ciento.

Lo mismo ocurre con las previsiones para 2018, ya que el gobierno estipuló una inflación máxima anual de 10 por ciento que luego corrigió a 15 por ciento, pero que, de acuerdo con consultoras privadas, en realidad será superior a 20 por ciento.

El mismo día que Macri anunció la reducción de la pobreza, el ministerio de Energía confirmó un nuevo “tarifazo” con incrementos en el consumo de gas de entre 28 y 40 por ciento, que se sumaron al alza de 45 por ciento registrados en diciembre.

En estos meses también habrán aumentos en luz, agua y transporte público, por lo que diversos especialistas ya advirtieron que la caída de la pobreza no es sostenible y el porcentaje se incrementará al término de este año.