Centro pediátrico opera en conflicto centroafricano

Hospitales bonitos, gratuitos y de calidad. Esta es la filosofía de la ONG italiana Emergency, que desde hace más de 20 años está involucrada en proyectos de cooperación sanitaria en los peores escenarios de guerra y crisis.

Desde 2009 Emergency también está activa en la República Centroafricana, el país más pobre del mundo. En la capital, Bangui, su Centro Pediátrico es realmente excelente; se trata, de hecho, de una rareza en el panorama de la salud local.

“Queremos que nuestros hospitales sean también bonitos, exageradamente bonitos, porque la belleza se convierte en un signo de respeto hacia las personas profundamente marcadas por la guerra o la enfermedad, y un lugar hermoso ofrece las condiciones esenciales para recuperar la dignidad en el sufrimiento”.

Son palabras de Gino Strada, cirujano y fundador de Emergency. Unas palabras que reflejan la verdad, en todos los hospitales y clínicas de la ONG, especializada en cirugía de guerra, desde Afganistán hasta Sudán, pasando por la República Centroafricana.

El Centro Pediátrico de Bangui, en el centro de la ciudad, claramente visible desde la transitada Avenue de l’Indépendance, es muy conocido por todos. Especialmente por los padres que no tienen recursos económicos.

En la República Centroafricana el boca a boca funciona mejor que la radio y la televisión, y una noticia como “atención médica gratuita y de calidad para niños” no pasa desapercibida.

Así, de lunes a viernes, desde primera hora de la mañana, docenas y docenas de madres y padres llevan a sus hijos al centro y esperan pacientemente su turno.

“Atendemos a niños de 0 a 8 años -explica Juliet Phillips, coordinadora médica-. Les proporcionamos atención accesible, es decir, gratuita y de alta calidad”.

“El Complejo Pediátrico de Bangui, que es el único hospital pediátrico de la ciudad y en el que también trabajamos los de Emergency, ahora funciona mejor y por lo tanto ahora en nuestro Centro de Pediatría nos centramos en los casos crónicos de seis enfermedades: drepanocitosis, cardiopatías, síndrome nefrótico, epilepsia, diabetes y asma”, explica.

Con solo entrar en el Centro de Pediatría uno se da cuenta de que está en otro mundo, a años luz de la catastrófica situación sanitaria que caracteriza a la República Centroafricana, un país que aparece en último lugar en el ranking del Índice de Desarrollo Humano.

Según el Programa de Desarrollo de la ONU, que calcula este índice, en este país africano la esperanza de vida al nacer es de solo 51 años, mientras que la tasa de mortalidad en los menores de cinco años es de 130 muertes por cada mil nacidos vivos. Se trata de enfermedades fácilmente tratables pero que, aquí, matan.

“Nos encontramos en un lugar que está a un paso del colapso, en el cual la protagonista es la emergencia”, explica el pediatra Paolo Bertolani.

“Empezamos a tratar enfermedades crónicas que generalmente se dejan de lado porque en los hospitales centroafricanos gestionados por la Cruz Roja y Médicos Sin Fronteras lo que se trata son las patologías agudas”, añade.

Señala: “Nos pareció obligado no olvidarnos de los casos crónicos, que deben ser monitoreados con frecuencia y recibir cuidados regulares”.

El Centro de Pediatría tiene una zona para la observación y la estabilización de pacientes en fase aguda antes de transferirlos al Complejo Pediátrico. Ahí pueden hospitalizar a hasta ocho niños a la vez.

Tiene laboratorios para las pruebas principales y una farmacia que dispensa medicamentos gratuitos. Hay siempre activo un programa de vacunación para mujeres y niños y un servicio de cuidado prenatal.

También se imparten cursos de formación a trabajadores para la gestión de emergencias pediátricas y a estudiantes de enfermería. La colaboración con el Banco Nacional de Sangre fue muy fructífera, con campañas de donación y distribución de sangre, gracias a lo cual hoy todos los hospitales del país reciben los suministros adecuados.

“Los médicos y las enfermeras -dice Prisca Dallia, madre del pequeño Emmanuel, que juega en el jardín del centro mientra espera su turno- nos explican cómo cuidar a nuestros hijos”.

Por ejemplo, indica, “el mío está enfermo de diabetes, por lo que me mostraron varias veces cómo medir la insulina y administrar las inyecciones. También me dieron folletos. Aprendí que la nutrición es fundamental y, en consecuencia, eliminé de la dieta de mi hijo alimentos excesivamente dulces, como las bebidas azucaradas”.

Un edificio moderno, funcional y eficiente que cuenta con docenas de médicos, enfermeras y especialistas en logística internacionales y locales. Cientos de miles de pacientes tratados en casi 10 años de actividad en la República Centroafricana.