Amenazan el agua y la vida 97 represas

En el estado se encuentran planificados 78 proyectos de presas propuestas por la Comisión Federal de Electricidad, más las 19 minihidroeléctricas del gobierno del estado, proyectos que amenazan la vida y el territorio de las comunidades aledañas, alegan organizaciones y académicos, debido a su relación con la operación de proyectos mineros y petroleros que ya vulneran el derecho humano al agua y la vida.

Antonino García, docente investigador de la Universidad Autónoma Chapingo con sede en San Cristóbal de Las Casas, indicó que las 97 obras hidroeléctricas no beneficiarían en nada a la comunidad, al contrario, sus consecuencias ecológicas serían fatales para las comunidades rurales.

En el marco del Día de Acción Mundial contra las Represas y en Defensa de los Ríos, organizaciones se pronunciaron en contra de la realización de dichos proyectos, por tanto, exigen un nuevo modelo energético y de gestión del agua alternativo.

El investigador dijo que el proyecto con más avance son las cuatro hidroeléctricas en el Río Usumacinta, propuesta desde hace décadas por la entonces Secretaría de Recursos Hidráulicos, hoy conocido como la Comisión Nacional del Agua (Conagua), sin embargo, la falta de planificación y la corrupción han hecho que los proyectos se vean quebrantados.

García mencionó que las cuatro hidroeléctricas que operan en una extensión de 100 mil hectáreas, no trajeron ningún beneficio para los chiapanecos, ya que la hidroelectricidad fue llevado al centro y norte del país.

Además, la implementación de actividades de una represa en Chiapas serviría para acompañar los trabajos de mineras, ya que les proporcionan agua y electricidad. Agregó “por ejemplo, si los 142 proyectos mineros que se encuentran en el estado y abarcan un millón 121 hectáreas, sería inimaginable la cantidad de agua y electricidad que se implementaría”.

Las consecuencias al ambiente en la implementación de estos proyectos serían dejar sin biodiversidad a los cerros, pozos perforados y también fracturados por el fracking, ríos represados y agua contaminada por la minería.

“No se puede expresar la construcción de una minera sin la construcción de una presa o represa”, dijo.

“Si no lo trajo el periodo de bienestar, que data de 1950 a 1982, con la construcción de las cuatro grandes hidroeléctricas en Chiapas, no traerán ningún beneficio ahora. El gobierno actual, se encuentra entre la espada y la pared, porque existen muchos interés internacionales de por medio, con empresarios multimillonarios del sexto petrolero, minero y la construcción”, dijo.

El docente dijo que la resistencia del Movimiento en Defensa de la Vida y el Territorio (Modevite), son el ejemplo más contundente sobre la oposición a las represas, ya que ellos han sido amenazados a sus derechos humanos por la implementación de proyectos de extracción petrolera, más una planta de geotermia en el Volcán Chichonal, por lo que la construcción de una represa, serviría para alimentar a estos proyectos que aumentaría las afectaciones.

Por su parte, la organización Otros Mundos A.C. y el Movimiento de Afectados por las Represas en América Latina (MAR) expresó que es lamentable que hasta el día de hoy las grandes, medianas y mini empresas para la producción de energía y las presas para el abastecimiento de agua continúe siendo parte del modelo de gestión del agua y de energía de Chiapas, sin tomar en cuenta las denuncias de las afectaciones.

Además, exigieron un modelo energético y de gestión del agua alternativo, porque mientras se siga con planes y desarrollo de proyectos para las grandes empresas para generar electricidad y brinde agua para las mineras, seguirán siendo “de muerte” y vulneraran el derecho humano al agua y la vida.

Por tanto, pidieron a los tres ordenes de gobierno capacitación, análisis y discusión del modelo energético actual, ya que se necesita un mejoramiento en las estrategias para la defensa de los ríos y el territorio.