Pobladores de la comunidad indígena de Agua Dulce en Ocosingo, que están dentro de la reserva de Montes Azules, lograron parar la caza furtiva y tala de árboles que estaba azotando a la región durante ocho meses por parte de un grupo invasor de la localidad La Esperanza.

Al respecto, Laureano Vázquez López, comisariado de Agua Dulce, explicó que un grupo de personas empezaron a invadir desde hace varios meses, realizando destrucción de árboles y cazando animales entre los cuales destacó: monos saraguatos, loros, guacamayas y tapires que ellos protegen, por lo que levantaron una denuncia y pidieron la intervención de las autoridades competentes como la Semarnat, por ejemplo.

“Se prohibió la entrada a la reserva a través de un acuerdo, y aunque las autoridades se mostraron molestas por haber publicado esta situación, se logró parar esta práctica”, expuso el comisariado.

Dijo que identificaron a pobladores de La Esperanza quienes estaban realizando estas acciones por lo que agradecieron la intervención para solucionar esta problemática que afecta al medio ambiente de la reserva de Montes Azules, “no queremos que sigan entrando a causar desastres y a matar a los animales”, sentenció.

Los habitantes de Agua Dulce, que pertenecen al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), sostuvieron que son más de mil hectáreas las que se empezaban a afectar por la caza furtiva y tala inmoderada, situación que ya fue solucionada por las autoridades federales.

Sin embargo, los consejos indígenas y comisariados ejidales de las comunidades autónomas de Montes Azules y de la Selva Lacandona, enfatizaron que estarán pendientes para no permitir la presencia de los invasores en estas tierras.