Desde la República Centroafricana hasta Sudán del Sur y desde Siria hasta Afganistán, los ataques a niños en conflicto han continuado sin cesar durante los primeros cuatro meses del año, de acuerdo con el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

En un mensaje publicado, la directora ejecutiva de Unicef, Henrietta Fore, indicó que, sin remordimientos y sin asumir su responsabilidad, las partes en conflicto continúan evadiendo de manera cínica una de las reglas más básicas en la guerra: la protección de los niños.

“Ningún método de guerra ha sido evitado, sin importar cuán mortal sea para los niños”, lamentó Fore.

Esas agresiones incluyen ataques indiscriminados a escuelas, hospitales y otra infraestructura civil, así como secuestros, reclutamiento, asedios, abuso en detención y denegación de asistencia humanitaria.

En Yemen, por ejemplo, más de 220 niños fueron presuntamente asesinados y más de 330 resultaron heridos desde el comienzo del año como resultado del conflicto, afirmó Fore.

Mientras tanto, en Siria, 5.3 millones de niños han sido desplazados internamente o se han convertido en refugiados, y casi 850 mil niños continúan viviendo en áreas sitiadas o de difícil acceso.

En Gaza, niños han sido asesinados en protestas desde principios de marzo, incluyendo los incidentes de este lunes, el día más mortífero de violencia desde la guerra de Gaza de 2014.

En Bangladesh, más de 400 mil niños refugiados rohingya que sobrevivieron a las recientes atrocidades en Myanmar necesitan ayuda humanitaria.