La Unidad de Cuidados Especiales Neonatales (Unicen) del Hospital General de Cuernavaca está intervenida por personal de la Dirección General de Epidemiología federal, para conocer las causas que provocaron la defunción de nueve bebés recién nacidos la semana antepasada, cuatro de ellos presuntamente por una bacteria llamada Klebsiella, que se encuentra en hospitales y es resistente a los antibióticos.

A petición de la Secretaría de Salud, la comisión de epidemiología federal trabaja desde el jueves pasado luego del reporte de los bebés fallecidos en el Hospital General José G. Parres, donde nacen, en promedio, 400 bebés al mes, según el reporte oficial.

Las defunciones fueron denunciadas por madres de familia de los municipios de Cuernavaca, Jiutepec y Temixco. De acuerdo con sus testimonios, la última semana de junio y la primera de julio se registraron aproximadamente diez muertes de recién nacidos, uno más que la cifra oficial.

En tanto, personal médico del hospital indicó que fueron 15 defunciones, pero la secretaria de Salud del estado, Ángela Patricia Mora González, aclaró que fueron nueve defunciones y que a partir del miércoles pasado no tiene reportes de nuevos fallecimientos, lo que indica que pasó el máximo riesgo.

“Se reportó la defunción de tres bebitos, dos de ellos gemelos, y otra de un bebé (...) Uno de los bebés fallecidos tenía 32 semanas de gestación, otro 33, y los gemelos tenían 27 semanas de gestación, cuando lo regular son 40 semanas.

“Uno de los bebés había tenido una hemorragia cerebral y otro, uno de los de 27 semanas, un problema respiratorio”, explicó Mora González.

Otros cinco niños, reconoció Mora González, fallecieron por cardiopatías y malformaciones incompatibles con la vida, y los únicos que supuestamente fallecieron por una ‘sepsis’ o septicemia (determinadas infecciones, por lo general adquiridas en el hospital), son cuatro.

Ven negligencia

Patricia Aguirre, madre de los gemelos, contó que al tener a sus hijos a las 27 semanas, requerían antibióticos, y a los primeros días mejoraron, pero más adelante el niño presentó una tonalidad morada en el rostro y falleció el 28 de junio, por lo que acusó negligencia médica.