El mejor discurso del sexenio

La orden ejecutiva firmada por el presidente de EU de enviar miembros de su Guardia Nacional a la frontera norte de nuestro país generó una espontánea unión entre quienes aspiran a la Presidencia y el actual inquilino de Los Pinos.

El discurso que pronunció el presidente Enrique Peña Nieto el 5 de abril tuvo elogios de integrantes de todo el espectro político, desde analistas y columnistas, hasta líderes de los sectores académico, empresarial y electoral. Algunos han mantenido una línea crítica hacia Peña en otros momentos durante este sexenio. Uno de los puntos fuertes de dicho discurso es la oportunidad, la rapidez de reacción, comparada con otras crisis del gobierno, ante los embates de Donald Trump vía Twitter.

Después de señalar que la relación de México con Estados Unidos se ha manejado por la vía institucional, Peña explicó con un lenguaje claro, como quien lo hace con un niño de cinco años, los principales aspectos de la compleja relación entre ambos países más allá de la migración: la renegociación en curso del TLC, la cooperación contra el crimen organizado en ambos países y la asistencia legal a los mexicanos en EU.

Peña también dio su lugar al pronunciamiento en contra del envío de tropas a la frontera realizado por el Senado como corresponsable de las relaciones exteriores del país. Luego vino el listado de las declaraciones de los candidatos presidenciales. Pero el remate vino con el mensaje directo de Peña a Trump, donde se refirió a la frustración de Trump por no alcanzar acuerdos internos. Y un reclamo de la utilización de la relación bilateral como instrumento de presión, más una exigencia de respeto a los mexicanos y al país. “No vamos a permitir que la retórica negativa defina nuestras acciones”, esta frase respecto a las voces que solicitaban desde el retiro del embajador de México en Washington, D.C., levantarse de la mesa de negociaciones del TLC o suspender la cooperación en materia de seguridad que se tiene con EU.

El asunto del muro fronterizo se está convirtiendo en tema electoral en EU, donde se renovarán las cámaras de senadores y representantes en noviembre próximo y los republicanos están a punto de perder el control frente a los demócratas. Trump utilizó como pretexto una caravana humanitaria de migrantes de América Central y logró disolverla antes de que llegara a la frontera norte.

Pero más allá de los esfuerzos diplomáticos que se realizan en nuestro país por, diría alguna candidata, “llevar la fiesta en paz” con Trump, en la frontera ya comienza a suceder lo que muchos habían anticipado. El pasado 6 de abril, en los límites entre Ciudad Juárez, Chihuahua, y Sunland, Nuevo México, la AFP captó el momento en el que un migrante es ayudado por tres personas para sortear el muro entre ambos países. La acción se concretó en menos de dos minutos, esto como una poética respuesta al anuncio de enviar entre 2 mil y 4 mil integrantes de la Guardia Nacional a la frontera común y cuya estancia se estima hasta que se “termine” de construir el muro.