En riesgo los derechos morales de Paz
El patrimonio del premio Nobel de México se encuentra instestado. Cortesía

En medio de la situación de intestado en la que se encuentra el legado del premio Nobel de Literatura Octavio Paz, no hay nadie que vigile y cuide los derechos morales sobre su obra. En ausencia del autor o de herederos, la Ley Federal del Derecho de Autor faculta al Estado mexicano a ejercer esa responsabilidad “siempre y cuando se trate de obras de interés para el patrimonio cultural nacional”. Cuestión que cumple cabalmente el corpus literario del autor de El laberinto de la soledad.

Mientras transcurre el juicio intestatario que está en manos de la Consejería Jurídica y de Servicios Legales del gobierno de la Ciudad de México, y en tanto avanza el procedimiento de declaratoria de Monumento Artístico del Acervo de Octavio Paz, el Instituto Nacional del Derecho de Autor (Indautor) no ha emitido ninguna comunicación, medida precautoria o levantado la voz para señalar que él, en representación del Estado mexicano —como marca la Ley— se mantiene atento y vigilante de los derechos morales e incluso patrimoniales de la obra del premio Nobel, tras la muerte de quien era su heredera, Marie José Tramini, ocurrida el 26 de julio.

La abogada especialista en derechos de autor, Angelina Cué Bolaños, dice que los derechos patrimoniales de Octavio Paz corren el riesgo de ser violados si sus obras son reproducidas ilegalmente, se traducen sin permiso o se editan si autorización; pero para ella es más preocupante el riesgo que corren los derechos morales de su obra, es decir que puedan mal utilizarla, adaptarla o modificarla.

“Los derechos patrimoniales van a entrar en la masa hereditaria al igual que entrarán sus casas y otras posesiones y que podrían ser resguardados mediante la creación de una fundación o un fideicomiso o lo que sea. Pero en cuanto a la obra creada, que pertenece a él, está en peligro de ser mal utilizada; no es nada más que la reproduzcan y la vendan, eso ya es grave, es un derecho patrimonial; pero que la destruyan, hagan adaptaciones o mal uso de la obra, eso sería terrible”, afirma Cué Bolaños.

La abogada que fuera subdirectora del Indautor afirma que los derechos morales se violan al modificar la obra o emprender una obra de teatro o una película nada más porque se puede y quiere. “Estos derechos son únicamente autorizados por el autor, los herederos o el Estado. Creo que esto se está olvidando. ¿Qué hacer?, pues hay que ser un poco creativos, decir ‘bueno, vamos a ejercer por lo pronto una medida precautoria para que nadie pueda publicar la obra’; ejercer por lo menos una acción de decir ‘esta obra no puede publicarse sin autorización’, y llevar un control”.

Angelina Cué Bolaños dice ser respetuosa de las opiniones de los intelectuales que hablan del total del legado de Paz; sin embargo, asegura que realmente es una cosa muy técnica que se tiene que ver y resolver jurídicamente, dentro del marco de la ley.