A 50 años de la noche de Tlatelolco, la Red de Prensa Mexicana de Cine organizó una charla con el cineasta Jorge Fons, a fin de dar a conocer a los amantes del Séptimo Arte algunos de los secretos de la cinta Rojo amanecer.

En la charla, moderada por el periodista Juan Solís, Fons reveló que para rodar la cinta se tuvo que valer de sus amigos actores y familiares, pues no tenía presupuesto para la misma.

Detalló que debido a la censura que existía en la época tuvo que mantener en secreto la filmación del guion de Guadalupe Ortega y Xavier Robles, ya que se trataba de un tema prohibido por el gobierno.

“Xavier escribió el guión, lo terminó y me lo dio. Me entusiasmó mucho, era un guión factible y que no necesitaba tanto dinero, porque tenía la gracia de hacer la tragedia desde el interior de uno de los departamentos de Tlatelolco. El único requisito era que no se viera el exterior; eso era lo inteligente del libreto”, expuso.

Pese a que se trataba de un buen argumento, dijo Fons, “no había productor que le entrara, existía mucho miedo por la situación política. Por eso la hicimos entre cuates, le llamamos a los Bichir, a María Rojo, a la familia. Es una película familiar, hecha entre amigos”.

De acuerdo con el realizador, “Héctor Bonilla puso para la producción 26 mil pesos y me dijo: ‘Es mi patrimonio’. Entonces recuerdo que le dije: ‘Sí, sí, sí, pero la película te va a dejar un patrimonio mejor’”, bromeó.

Por suerte, expuso el creador, “el papel de Bonilla en la película solo desayuna y se va; entonces, él fue a buscar a gente que apoyara el proyecto y fue Valentín Trujillo quien se aventó a invertir. “El llegó, vio de qué se trataba y se hizo cargo, nunca dejaré de agradecerle. Se hizo cargo de la lana y no abrió la boca de cómo quería que quedara”, anotó.

El realizador, quien en fecha reciente recibió la Medalla Cátedra Ingmar Bergman, puntualizó que el rodaje se dio en secreto de las nueve de la mañana a la una de la madrugada y de manera consecutiva, en orden desde la primera toma.

De ahí que la curva emotiva y dramática fue acrecentando la emoción. “El rodaje estuvo lleno de emoción, queriendo todo el tiempo sacar un plus emotivo para que el espectador fuera sintiendo que allá afuera estaba sucediendo esa cosa importante que uno conoce y para ello, los actores se planteaban: ‘Qué hay que dar aquí adentro para que sea un disparador de lo que sucede allá afuera’”, anotó el cineasta.