Desde la semana pasada la producción de la obra Atracción fatal retiró todo su material para dejar libre, dos días antes del plazo otorgado, el teatro López Tarso en el centro cultural San Ángel.

Sobre el piso del jardín se encuentran, desmontadas, mamparas anunciando la puesta cuya temporada concluyó el domingo, pero la monumental ubicada sobre Avenida Revolución luce intacta e iluminada. “En el día fueron sacando las cosas, pero es normal cada que una obra termina”, dice el vendedor de luces con un puesto ambulante, que lleva años frente al teatro.

La semana pasada la producción comandada por Jorge Ortiz de Pinedo recibió un memorándum de la alcaldía de Álvaro Obregón, en el que se les daba hasta el día 7 para abandonar el lugar. El también el actor ha señalado que invirtió 8 millones de pesos en su restauración y que el anterior delegado, al no poder reintegrar ese dinero, optó por un convenio para que Ortiz de Pinedo programara el teatro de viernes a domingo.

A la entrada del recinto un elemento de seguridad vigila que nadie ajeno ingrese, aclarando no ser la persona indicada para dar información. “Lo que se sabe está en los periódicos”, apunta. El lobby del teatro López Tarso luce sin modificaciones y en la calle que circunda al inmueble un joven se encarga de acomodar autos como hace diariamente.