Pablo Weisz, hijo de Leonora Carrington, indicó que las esculturas de la artista tenían una percepción del mundo subconsciente, aunque ella decía que ese era el verdadero mundo y lo demás so una pesadilla.

“Y es la verdad. Tenemos un mundo muy complicado y el arte nos ayuda a sobrepasarlo, es un mundo donde podemos sobrevivir estas cosas, es la manera de expresarse y entender lo qué hay adentro del cerebro”, planteó durante la presentación de su libro Leonora Carrington. Últimas esculturas 2008-2011.

En el Pabellón FOEM de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (FILPM), en el que estuvo acompañado por su amigo Alfonso Huerta, parte esencial para el desarrollo de ese material, Pablo expuso que en los últimos años su madre tuvo dificultad para pintar por sus manos temblorosas, por lo que se enfocó en la escultura, a lo que la apoyó en la medida de sus posibilidades.

El autor destacó que Leonora era una especie de niño genio, luego se volvió genio adolescente y genio adulto, y aún está presente. “Mi mamá desde niña empezó a explorar, no sin baches ni sin accidentes, sino una exploración interna muy importante para nosotros los seres humanos”, señaló.

Pablo Weisz informó que la trayectoria escultórica de Leonora es larga, ya que tenía más de veinte años cuando empezó y murió a los 94 años; sin embargo, en el libro se muestran 32 de sus obras de distintas dimensiones, creadas en la última etapa de su vida que, a su juicio, son de las mejores.

Reveló que ademas aparecen fotografías de Leonora Carrington, a quien no le gustaba que le tomaran fotos creando sus esculturas, por lo que agradeció al Fondo Editorial Estado de México por su publicación, que contiene la narrativa de él y además de español será en inglés, ya que domina ese idioma por lo que se encargó de la traducción.

“De aquí en adelante la difusión a través del libro es extraordinaria, este libro ha abierto un gran camino para que se conozca la obra de ella en Mexico y en el extranjero, tomó tiempo y es un libro bellísimo, estoy súper encantado”, afirmó.

Por su parte Alfonso Huerta compartió que los bronces de la artista inglesa nacionalizada mexicana, al igual que su obra, están llenos de criaturas misteriosas: humanoides, animales fantásticos y seres híbridos, entregados quizá a oscuros o luminosos rituales y que a primera vista muestran un hermetismo impenetrable.

“Una de más grandes virtudes del arte de Carrington es que no hay clave para descifrarlo, simplemente porque no puede haberla. Eso no quiere decir que algunos de los símbolos utilizados no tengan ningún significado, sino que estos símbolos no pretenden ilustrar ideas como regularmente estamos acostumbrados”, dijo.

Recordó que en 2017 se cumplieron cien años de su natalicio, por lo que la artista merecía un reconocimiento en el mundo del arte y el público general, y esa fue una de las razones por las que la edición del libro fue bilingüe, para poder compartirlo con todo el mundo.