El presidente de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de los Servicios Financieros (Condusef), Mario Di Costanzo, dijo que algunas de las llamadas que buscan defraudar a clientes de la banca podrían tener su origen en las cárceles del país.

La semana pasada, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) dio a conocer que en 2017 se originaron 3.7 millones de llamadas de extorsión en siete cárceles federales y estatales en el país.

Ante el problema, la semana próxima la Condusef presentará un micrositio en internet sobre fraudes financieros en conjunto con la policía cibernética, donde se darán a conocer números telefónicos denunciados como origen de llamadas de fraude financiero, con el objetivo de alertar a la población y prevenir cualquier tipo de engaño.

Según Condusef, se tiene al menos 500 números con denuncia de intento de fraude, con lo que el reto es que puedan ser dados de baja por parte del IFT.

Tan sólo en comercio telefónico, las pérdidas para los usuarios rebasaron los 2 mil 700 millones de pesos.