Mañanitas, misa y marcha en su día

El primer abrazo fue al inicio del día. El otro, cuando el sol estaba en su cenit. Vecinos, familiares y hermanos en la fe festejaron el “Día del Maestro” con una misa y una kermés en la colonia Magisterial. Otros mentores celebraron marchando y luego en algún restaurante.

Solo siete profesores acudieron a la cita bajo el árbol de Laurel, en la avenida Enriqueta Camarillo, de la colonia Magisterial. Eran Carmen Mejía, Ana María Rodríguez Sánchez, Francisco Chávez Quiñones y cuatro mujeres más.

Se esperaba al mariachi o al menos un tecladista. Sólo se oía el canto de las aves que celebraban el amanecer. Luego las 7 voces entonaron las mañanitas al “Divino Maestro”, que fue coronado previamente la noche del lunes 14 de mayo.

Incluso el encargado de abrir el templo llegó tarde. Tampoco llegó quien debía vender tamales y atol agrio. Las mujeres se miraban entre si. Y tras hablar del calor que no deja dormir y que cada año hay menos padrinos de música, se abrazaron al acordarse del motivo de la reunión.

“Esta desorganización es por la falta del comité de la colonia. Se deshizo la semana pasada”, explicó Ana María quien fungió como vocal. Por ello, este día se renovará la representación de los colonos.

La colonia Magisterial debía estar celebrando, pero el festejo comenzó atropellado. Fue al medio día que se reflejó la unidad de vecinos con un templo abarrotado, durante la misa de las 12:00 horas.

Oraron, cantaron, meditaron, se abrazaron y al final participaron de la comunión. Una kermés a las afueras del recinto sagrado sirvió para convivir y reunir fondos. Algunos eran maestros jubilados, otros en función. También estaban esposos, hijos, hermanos y amigos de profesores.

En otras colonias de la ciudad capital, cientos de maestros jubilados despertaron temprano, más que para dar mañanitas o ir a la marcha, para barrer la calle y sacar la basura a la esquina. Ni siquiera este día los sacó de su nociva rutina.

Miles de docentes que anhelaban estar en casa, con la familia, renunciaron a ese derecho por ir al Parque Chiapasiónate para realizar la mega marcha. Unos 12 mil maestros soportaron cansancio, sed, hambre durante la lenta marcha y la estadía bajo el inclemente sol, apostados sobre la plancha del zócalo central.

Más de 12 mil historias que contar, con alegrías y tristezas; triunfos y fracasos; amor y desamor. Allí se reencontraron viejos amigos, antiguos amores. Quienes debían dinero o la apuesta por el partido de futbol pasado, saldaron la cuenta.

Así, con el pretexto del día festivo, del reencuentro, de la alegría, la tristeza, de la deuda, de la apuesta y de otras cosas más, los profesores partieron a casa, al restaurante o algún centro de diversión… Era su día.

En México, el día del maestro se conmemoró por primera vez en 1918. La propuesta pretendía que se instituyera un día en homenaje a los maestros y que fuera el 15 de mayo, fecha conmemorativa de la toma de Querétaro. Dicha iniciativa fue aprobada en 1917, y un año después se celebró por primera vez.

También coincide con un personaje central en la historia de la educación religiosa: San Juan Bautista de La Salle, quien fue un sacerdote y pedagogo francés innovador, que consagró su vida a formar maestros destinados a la educación de hijos de artesanos y de niños pobres de la época y el 15 de mayo de 1950, fue declarado Patrono especial de todos los educadores de la infancia y de la juventud y Patrono universal de los educadores por el papa Pío XII (1876-1958).

Por otra parte, también existe un día mundial del maestro o día mundial de los docentes, el cual se celebra anualmente el 5 de octubre desde 1994, establecido por la UNESCO.