El río Grande o río Bravo, el afluente que delimita parte de la frontera entre Estados Unidos y México se está secando debido, principalmente, al cambio climático que ha agravado la frecuencia e intensidad de las sequías, de acuerdo con evidencias recabadas por especialistas.

El icónico río fluye a lo largo de tres mil 33 kilómetros del suroeste de Estados Unidos y del norte de México y abastece de agua a más de 13 millones de personas en ambos países, pero el cambio climático junto con el aumento poblacional y diversificación de la demanda, amenaza su futuro y el de quienes dependen de él.

El río nace en el estado de Colorado, alimentado por los escurrimientos de la nieve que cae sobre las Montañas Rocosas, pero conforme las temperaturas aumentan la cantidad de nieve que se derrite y alimenta el río Grande ha disminuido.

Desde 1958 la cantidad de nieve que se derrite a principios de abril y fluye hacia el río Grande se ha reducido en un 25 por ciento debido a una menor acumulación de nieve y evaporación.

De acuerdo con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos, este año la cantidad de nieve en las Montañas Rocosas ha sido excepcionalmente baja, con un 37 por ciento menor de lo “normal” en la cima de la Cuenca del río Grande.

Ante la disminución de nieve, se espera que el volumen de agua del río Grande en los próximos meses esté por debajo del 20 por ciento del promedio de 120 años, advirtió la NOAA.

“Estamos obteniendo menos escorrentía ahora de lo que habíamos tenido tan recientemente como en los años 80s o 90s”, dijo J. Phillip King, profesor de ingeniería civil en la Universidad Estatal de Nuevo México, en recientes declaraciones a la cadena de televisión CNN.

El río Grande ha sobrevivido a sequías severas y sostenidas, pero el aumento de las temperaturas está impulsando un clima más cálido y más seco. Y eso significa que no sólo hay menos nevadas, sino también una mayor posibilidad de que el agua se evapore.

El gobierno federal de Estados Unidos proyecta que las temperaturas podrían aumentar en 4.4 grados centígrados adicionales en la región para 2100.

Desde hace más de una década, el Fondo Mundial para la Vida Silvestre (WWF, por sus siglas en inglés), ha puesto especial atención a la salud del río Grande-río Bravo. En 2007, el WWF enlistó a esta afluente entre los 10 ríos más amenazados del mundo.

El WWF se ha asociado con la compañía refresquera Coca-Cola y con organizaciones de Estados Unidos y México para colaborar en actividades a favor de restaurar y fortalecer la resistencia de la cuenca del Río Bravo.

Actualmente, el 95 por ciento del agua del río es desviado para ser utilizada en el riego agrícola y en la alimentación de las redes municipales ubicadas a lo largo de su ruta.