Raúl Castro Ruz jugó un papel central en la historia de Cuba durante más de medio siglo al lado del líder de la Revolución, su hermano Fidel, a quien sucedió en 2008 en la presidencia, al frente de la cual concretó la histórica renovación de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos. Esta semana entregará el poder a un sucesor que no estuvo en la línea de fuego.

Como segundo de Fidel, Raúl ocupó numerosos cargos en el gobierno, fue ministro de Defensa de 1959 hasta 2008, periodo durante el cual tuvo un papel clave en los acontecimientos que condujeron a la invasión de Playa Girán y la Crisis de los Misiles con Estados Unidos.

Desde 1976, Raúl fue considerado como el sucesor natural de Fidel y en adelante comenzó a asumir más responsabilidades hasta que en 2006 asumió el poder interino y dos años más tarde fue elegido como el nuevo presidente de Cuba.

Raúl dio inicio también a la apertura del país a la inversión extranjera.

En diciembre de 2013, Raúl y el entonces presidente estadounidense Barack Obama se dieron la mano después de un servicio en memoria del expresidente de Sudáfrica, Nelson Mandela, mostrando que décadas de tensiones políticas entre Estados Unidos y Cuba iban a la baja.

Acercamiento

Justo un año después, ambos anunciaron que trabajaban para normalizar las relaciones diplomáticas, lo que se concretó con la reapertura de la embajada de Cuba en Washington en julio de 2015, por primera vez en 54 años, y al mes siguiente una misión estadounidense fue restablecida en La Habana.

Sin embargo, pese al acercamiento con Estados Unidos, el embargo comercial en vigor desde principios de 1960, tras el triunfo de la revolución, se mantiene hasta la fecha.

El 25 de noviembre de 2016, Castro anunció en la televisión estatal cubana la muerte de su hermano Fidel a la edad de 90 años y terminó su mensaje con una consigna revolucionaria: “Hasta la victoria, siempre”.