Recuperan imágenes de devastador terremoto
En una grabación se observaba la ciudad de San Francisco en calma, sin saber que después ocurriría la tragedia. Cortesía

San Francisco tembló. Miles de personas corriendo despavoridas en pijama. Era la madrugada del 18 de abril de 1906 y la ciudad dormida se enfrentaba a uno de los terremotos más grandes de la historia de California.

Actualmente se estima que la magnitud del terremoto se situó entre los 7.7 y los 8.3 puntos en la escala de Richter, que tiene un máximo de 10. Las ondas de choque y los posteriores incendios destruyeron más de 28 mil edificios, mataron a al menos 700 personas y dejaron sin hogar a más de la mitad de los 400 mil habitantes de la ciudad.

Cien años después del desastre, el coleccionista David Silver paseaba por un mercadillo y estaba examinando a fondo un viejo coche cuando, en el maletero del vehículo, encontró un raro rollo de película de nitrato, altamente inflamable. Era un carrete intacto que duraba escasos nueve minutos.

Silver lo compró y luego utilizó una página de Facebook para encontrar un historiador que quisiera adquirir el metraje, según explica el portal Live Science. Jason Wright se hizo con el lote gracias a una corazonada.

Los hermanos Miles fueron unos pioneros del cine en San Francisco y se les conoce especialmente por su filme de 12 minutos llamado A Trip Down Market Street y filmada desde un teleférico en movimiento. Se realizó en 1906, cuatro días antes del devastador terremoto que asoló San Francisco.

Estos cineastas pioneros parece que rodaron más imágenes que nadie después del terremoto, pero prácticamente nada de eso sobrevivió. Wright llevó la nueva película al historiador David Kiehn, quien ayudó a determinar que realmente se trataba de una de las películas perdida de hermanos Miles.

En esta filmación posterior al desastre, los hermanos siguieron un camino similar por Market Street. “Lo que una vez fue una carretera amurallada con grandes edificios y bulliciosos comercios era ahora un espacio ruinoso llena de escombros y refugiados”, explicó Wright. El humo y la ceniza aún obstruían el aire, los edificios semiderrumbados eran dinamitados y las familias desposeídas de sus propiedades transportan sus pertenencias restantes hasta al puerto, listas para partir.