Revestidos con sotana blanca y la estola morada, el padre Julio Díaz, Felipe Aguirre Franco, arzobispo emérito de Acapulco; y el padre Patrick de Mozambique; salieron al encuentro de fieles a Plaza Galerías en Tuxtla Gutiérrez, en donde muchos acudieron a confesarse.

El hecho causó sorpresa y pero también gusto a los clientes del lugar, quienes recibieron con alegría la invitación de los sacerdotes.

Esta actividad forma parte de una jornada que la diócesis ha emprendido y la cual tiene previsto expandir, en los próximos días, a otros lugares.

Los religiosos explicaron que la iniciativa surgió para atender la invitación que el papa Francisco ha lanzado a los cristianos y que está encaminada a que la iglesia esté descentralizada, que  no esté encerrada, sino que sea capaz de tener un acercamiento con todos.

“Estamos dando respuesta a la invitación del papa de ir a la calle, sobre todo en el Año Extraordinario de la Misericordia, que es el que estamos viviendo. Hemos querido dar respuesta también a las necesidades del mundo actual, de muchísima gente que no está llegando a nuestras iglesias y que definitivamente hay que salir al encuentro de ellas”, comentaron los sacerdotes.

Añadieron que es la primera vez que se tiene la iniciativa de salir al encuentro de la gente y reconocieron la amabilidad de esta plaza comercial que abrió las puertas para ello, pero esperan que los demás hagan lo propio.

“El objetivo de salir en busca de las personas, es que la gente comprenda que Dios es un padre bueno y misericordioso, que está preocupado de sus problemas, de sus necesidades, de sus angustias, de sus temores y que no necesita ir a buscar a Dios, porque es tan bueno y misericordioso que Él sale al encuentro de los que más lo necesitan”, puntualizaron.

Cabe señalar que la respuesta de la población a esta jornada fue inmediata y les ha mostrado que la tarea del sacerdote en la confesión es más profunda de lo que pueda imaginar, y la necesidad que tiene el pueblo de confesarse.

“El sacramento de la confesión resulta una verdadera medicina para los que no solo han pecado, sino para los que se sienten solos, tristes, pobres y agobiados por todo tipo de dificultades”, concluyeron los religiosos.