Los restos del concejal opositor, Fernando Albán, muerto cuando estaba detenido, fueron enterrados en medio del pesar de amigos y compañeros de partido, que repudiaron la versión del fiscal general Tarek William Saab, quien sostuvo que el dirigente se suicidó.

Albán fue enterrado en el Cementerio del Este, luego de un largo recorrido que fue acompañado por cientos de amigos, en una caravana que portaba una enorme bandera tricolor y pancartas con la palabra “Justicia”.

Albán fue detenido el sábado al llegar al país tras una visita a su familia en Nueva York, en un acto que califican como secuestro, y tres días después el fiscal Saab anunció que se había suicidado.

Saab dijo que el concejal, quien sería imputado el lunes por cargos de terrorismo e intento de homicidio por su supuesta participación en un atentado contra el presidente Nicolás Maduro el 4 de agosto, se lanzó del décimo piso del edificio del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), donde estaba detenido.

La muerte de Albán generó una ola de rechazo internacional, con reclamos para que se abra una investigación independiente, mientras que el gobierno de Estados Unidos responsabilizó a Maduro del hecho.

El concejal fue trasladado en un carro fúnebre al cementerio, acompañado de rezos, mientras dirigentes del partido Primero Justicia (PJ), en el que militaba Albán, rechazaron la versión oficial y afirmaron que se trató de un asesinato.