La sobreexplotación del ámbar, en el municipio de Simojovel, no solo ha provocado el agotamiento de las reservas de la codiciada resina, sino también ha generado la destrucción de las zonas ecológicas donde se lleva a cabo su extracción.

Hernán Torres García, presidente del Consejo Regulador del Ámbar, sostuvo que el furor por la explotación de la resina provocó que el número de mineros pasara de dos mil a 20 mil personas dedicadas a esta actividad.

Dijo que la alta demanda por el ámbar generó que un kilo de esta resina se llegará a cotizar entre los 100 y los 200 mil pesos. En tanto que la renta de los predios en donde se ubicaban los yacimientos de ámbar, se ofrecen entre los 5 mil a los 20 mil pesos mensuales.

Sin embargo, expuso que la sobreexplotación ha generado impactos negativos al medio ambiente, esto debido a la destrucción de los cerros, los cuales dijo han sido alterados debido a las excavaciones que se han hecho para encontrar la mayor cantidad de ámbar.

“Esta explotación nos preocupaba por la vegetación que se estaba destruyendo, los propios cerros, pues no solo eran los mineros de Simojovel que estaban trabajando en la extracción del ámbar, sino de otros lugares”, indicó.

Así también, expuso que el precio de la materia prima tuvo un descenso, lo que ha incidido a que la exportación en bruto del ámbar descendiera recientemente.

“Bajo mucho el precio de la esfera del ámbar que era lo que principalmente como se lo llevaban y eso ha permitido detener un poco la sobreexplotación, como se dio en un principio”, detalló.

Sobre la venta a chinos del ámbar de Simojovel, Torres García señaló que en el caso del grupo de ambareros que están dentro de Consejo Regulador, la producción se va para el mercado nacional y en pocas cantidades se vende al extranjero.