El número de muertos por los disturbios que se registraron en el penal de Cadereyta, ascendió a 16, pero aún falta por identificar a tres de los fallecidos, informó el Gobierno de Nuevo León.

Pasadas las 11 de la mañana, 18 horas después de anunciar el control del reclusorio, el Gobierno estatal informó los nombres de 13 internos fallecidos en los amotinamientos que iniciaron a las 23:30 horas del pasado lunes y concluyeron poco después de las cuatro de la tarde del martes.

Mediante un comunicado, explicó que la Procuraduría General de Justicia del Estado trabaja en la identificación de los cuerpos de tres internos, y dio a conocer los nombres de 13 de los muertos.

Sus nombres son: Manuel Torres Avendaño, Fernando Escobar García, José Isabel Acuña Hernández y Rolando Arredondo Galaviz, quienes estaban presos por delitos del fuero federal; además de Alfredo Avilán Zúñiga, cuyos cargos que purgaba no fueron informados.

Además de Marco Antonio Martínez García, Jorge Gonzalo Valderrama Moreno, Jesús Guadalupe Salazar Alvarado, Roberto Adrián Vázquez Monsiváis, Raúl Barrera Olvera, Justin Brian Olvera Rodríguez, Francisco Rafael Rosales Escobar, y Lázaro Salvador Macías Reyna.

ONU pide investigar violencia

Luego de condenar la riña en el penal de Cadereyta, Nuevo León, con un saldo de 16 internos fallecidos, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en México (UNODC) y la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) hicieron un llamado a las autoridades de ese estado a conducirse en una investigación pronta que esclarezca los hechos.

Entre la noche del lunes y la madrugada del martes se registraron disturbios en el penal por parte de internos pertenecientes a organizaciones criminales antagónicas con un saldo de 30 heridos, horas después el gobierno anunció el control de la situación.

Al respecto, la UNDOC y la ONU-DH enfatizaron que en las autoridades recae la responsabilidad de acreditar, mediante una investigación pronta, exhaustiva, independiente e imparcial, si se llevó a cabo un uso de la fuerza ajustado a la ley.