Pérdida forestal reduce población de libélulas

A pesar de que en la Lista Roja de especies en peligro de extinción el caballito del diablo (zigópteros) se encuentra catalogado en “preocupación menor”, el investigador del Departamento de Conservación del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), Juan Antonio López Díaz, destaca que “existe una disminución continua en el área de su distribución y deterioro en la calidad de su hábitat”.

Los caballitos del diablo, explica el investigador, son un grupo de insectos que pertenecen al orden Odonata, al que también se encuentran las libélulas (anisópteros). En su ciclo de vida poseen dos etapas: huevo y larva, en el agua; y una fase adulta, terrestre y aérea.

Esta especie deja sus huevos en las fitotelmas, es decir, contenedores de agua de origen natural formadas en las hendiduras de los árboles y troncos caídos; además, “considerando el breve periodo de lluvias en los bosques secos, las fitotelmas representan un importante ambiente acuático para que las larvas de este insecto se desarrollen ahí”.

“En los bosques, la mayoría de los huecos de los árboles pueden contener menos de un litro de agua, y la permanencia de un año al siguiente; de este pequeño hábitat, depende de si el árbol está vivo o muerto, considerando que la retención del agua en los agujeros de los árboles caídos es mayor que en árboles vivos”, subrayó el investigador.

Quien sostiene que hay una disminución en su población debido al cambio de uso del suelo por la agricultura y la ganadería, además de la extracción selectiva de madera, la cual “reduce las poblaciones del helicóptero de puntas amarillas (especie de caballito) al utilizar las fitotelmas para llevar a cabo su ciclo de vida, además de que sus larvas no toleran la contaminación del agua”.

Resultados a los que llegó a partir de exploraciones transitorias en dos áreas naturales protegidas del Complejo de la selva zoque, en la Reserva de la Biósfera Selva El Ocote (Rebiso) y en el Parque Nacional Cañón del Sumidero.

Por último, manifestó que las larvas de las M. Ornata son excelentes depredadoras y con una función importante para el control de mosquitos y enfermedades como la malaria y el dengue, fungiendo como indicador del estado de conservación de los bosques o cambio climático debido a su sensibilidad.