Integrantes de la agrupación católica llamada Pueblo Creyente de Cancuc realizaron una peregrinación para defender la vida y el territorio de los megaproyectos.

En un comunicado dijeron que a diferencia de sus impulsores que los consideran desarrollo, para los pueblos originarios los megaproyectos representan “despojo y destrucción de la tierra, territorio y pueblos”.

“Nuevamente hemos venido de las cuatro zonas de nuestra parroquia como pueblo originario San Juan Evangelista Cancuc. Somos llamados y reunidos por el espíritu de nuestros antepasados en este lugar sagrado Pokona, que es historia, memoria y palabra para despertar el corazón como pueblo y levantar la fuerza de la resistencia ante la amenaza del capitalismo neoliberal”, expresaron.

Agregaron que “la historia, memoria y palabra de Pokona, escrita con la sangre de nuestros antepasados en 1712, nos recuerda y nos dice que somos de los pueblos originarios sometidos desde hace 527 años por las diferentes formas de colonización del sistema capitalista”.

Abundaron: “Somos hombres y mujeres con rostro y corazón propio, nacidos de la madre tierra y del maíz, con una relación espiritual en el tejido de la vida, la creación y el territorio. Así nos decían los abuelos y abuelas: Somos tierra, somos agua, somos fuego, somos aire, defensores y cuidadores de la madre tierra”.

Señalaron que durante seis años han peregrinando y siguen peregrinando “como Pueblo Creyente en movimiento defendiendo la vida y el territorio de los megaproyectos”.

El pueblo Creyente de Cancuc reiteró su oposición a la construcción de la autopista San Cristóbal-Palenque y de la represa hidroeléctrica del río Chacté, y rechazó “la estafa y robo de nuestro café por el bajo precio, por lo que exigimos precio justo de nuestro producto”.

Se solidarizó “con la lucha de otros pueblos en defensa de la vida y el territorio y contra los megaproyectos como el Tren Maya, las Zonas Económicas Especiales y el corredor transístmico”.