Sin resultados programa “Sembrando Vida”
El programa tiene irregularidades en su ejecución. Cortesía

René Gómez, presidente de la organización “Bosques y gobernanza”, afirmó que el programa federal “Sembrando Vida” ha destinado en Ocosingo 290 millones de pesos, sin embargo no ha tenido ningún resultado en sembrar más árboles.

Gómez indicó que este programa presenta irregularidades en su funcionamiento, ya que fue apresurado en la implementación del mismo; lo que no contempló es la corrupción que se presenta hoy en día.

El activista mencionó que se han sembrado pocos árboles, la mayoría de ellos cercanos a las carreteras, pero que no han sido ni el mínimo proyectado para reforestar esta zona ni mitigar el cambio climático.

Proyecto

Con un presupuesto de 24 mil millones de pesos, el programa Sembrando Vida busca apoyar a 400 mil personas en regiones de Chiapas y Tabasco para que al mes reciban cinco mil pesos por plantar árboles frutales y maderables en más de un millón de hectáreas, en zonas donde el avance de la agricultura y la tala ilegal se han mantenido presentes desde hace mucho tiempo.

María Luisa Albores González, secretaria del Bienestar, mencionó que la meta será sembrar 500 mil hectáreas en este año y otras 500 mil para el año próximo.

En un convenio realizado entre Albores González y el Gobierno del Estado en abril del presente, estipuló que en la entidad se emplearían 80 mil trabajadores del campo procedentes de 64 municipios, además se destinarían 452 millones de pesos como inversión social para mejorar las condiciones de los agricultores y así evitar la migración.

Realidad

René Gómez narró que al hacer un escrutinio sobre el programa aterrizado en Ocosingo, este ha apoyado a casi 20 mil personas, a las cuales se les ha pagado cinco mil pesos, es decir, llevan un acumulado de 15 mil pesos; de los cuales 4 mil 500 va directo a sus bolsillos y 500 a una cuenta de ahorros.

Más la suma de facilitadores y técnicos, Gómez calculó que se han destinado más de 290 millones de pesos, que en un principio se ha utilizado para sembrar árboles, sin embargo no ha sido ni el mínimo.

“Imagínate, los viveros apenas se están haciendo, cuando ya pasó la temporada de siembra. Todo bonito, pero en los hechos no se ha generado empleo ni sembrado árboles”, comentó.

Además, mencionó que existe una corrupción en la entrega de este programa, ya que hasta por familia cuentan con ocho apoyos.

“Fue apresurado, es política sin planeación. Si tú le solicitas a la Auditoría Superior de la Federación que lo revise, queda reprobado”, dijo.

Denuncia

Sin embargo, Gómez ha manifestado que no sólo es el problema de la implementación del programa la que ha sido mal hecha, ya que a meses de que se dio el inicio de este, se han desencadenado otros problemas, como la falta de plantas para sembrar o la tala intencional de árboles con el fin de ser beneficiarios.

Basado en reuniones con agricultores de Ocosingo, Gómez ha expresado que el programa ha generado un problema en la tenencia de la tierra, ya que en la mayoría de las comunidades las hectáreas son heredadas de generación tras generaciones, sin embargo, no lo hacen conforme a la ley. Lo que ha generado también disputas familiares por la tierra.

Asimismo, expresó que el programa tiene una actitud paternalista, ya que se han documentado casos de personas que tienen el apoyo sin trabajar, ya que lo hacen en cortos periodos de tiempo.

“Si un agricultor tiene dos hectáreas y media, que es lo mínimo para entrar al programa, pero sólo una se encuentra deforestada, lo que hace es que talan la otra hectárea y media para que así completen la cuota que pide el gobierno”, explicó.

Además, añadió que no se cuentan con plantas específicas para reforestar, lo que hace que las comunidades siembren cualquier tipo de especies, sin tomar en cuanta cuáles mejorarían a su ecosistema local.

“Se debe tener un proceso de asentamiento al injerto, si quieres sembrar plátano te puede tardar dos meses, pero si es cedro o caoba de ocho a 10. No existe una planta especializada para ser sembrada”, finalizó.