Por irregularidad se sancionaría a Dávila

El riesgo de que el boxeador Alejandro “Pájaro” Dávila sea suspendido por la Comisión de Boxeo de la Ciudad de México es una de las consecuencias de la riesgosa función que se realizó en Tarímbaro, Michoacán, el sábado pasado, la cual marcó el regreso del Boxeo a México, tras el paro por el brote de covid-19.

Dávila no obtuvo la “salida médica”, un trámite que deben hacer los boxeadores con la asociación en la que están afiliados, en el que deben aprobar un examen médico que garantice su estado de salud, para poder pelear en otro estado o país.

“Nunca pidió ese trámite. Es más: nunca se comunicó con nosotros”, dice Ciro Nucci, presidente de la Comisión de Boxeo de la Ciudad de México. “Debemos seguir el reglamento. Este nos indica que la Comisión se reunirá cuando las condiciones de salud lo permitan. Se hablará y se dará una resolución. Si tuvo culpabilidad, podría ser suspendido”.

Dávila noqueó en el noveno round a su compatriota Néstor García, en una función que tuvo cuatro peleas y que, además, fue desordenada y complicada de realizar.

Originalmente, la función fue programada en Pátzcuaro, pero de último minuto se trasladó a Tarímbaro, una localidad de poco más de 105 mil habitantes y que hasta el 20 de abril sólo tenía un caso del nuevo brote de coronavirus. “Por eso la pelea se hizo ahí”, dice una fuente que pidió anonimato.

La función, además, sufrió para que alguna Comisión de Boxeo la sancionara. Al menos los presidentes de la de Pátzcuaro y Tzintzunzan se negaron a hacerlo por considerar que tenía irregularidades.

La función la terminó sancionando la Comisión de Salamanca, a cargo de Sergio González, quien dijo que se sancionó porque “se hicieron los exámenes de covid-19 y todos salieron negativos”.

Se buscó a Dávila para dar su postura, pero sólo su hermano, Felipe, dijo que no iban a dar declaraciones hasta hablar con Nucci, pero dijo que la pelea “contó con todos los protocolos de salud”.