Hace unos años un taxista timó a Joaquín Cosío: al momento de pagar el viaje, el chofer le entregó primero un billete y después otro, hizo un juego de palabras y, ya en la calle, el actor notó que le faltaban 100 pesos. “¡Y aún me pregunto cómo le hizo!”, cuenta divertido.

Diana Bovio (Mirreyes vs Godínez) tampoco se ha salvado de los engaños. A ella le pasó al comprar por internet un gran vestido que finalmente llegó mal cortado.

“O dicen que es la mejor plancha del cabello. ¡Mi problema es que confío mucho en la gente!”, dice la actriz. Así que ahora, de alguna manera, buscarán vengarse de ello en la cinta Lecciones para canallas, en la que interpretan a una pareja de estafadores en la Ciudad de México.

Cosío dará vida a “Barry el Sucio” y Bovio a Marisela. Sus trabajos marchan bien hasta que llega a su puerta una joven (Danae Reynaud, Lady Rancho) para presentarse como la hija de él. “¡Todo cambia!”, señala el actor de El infierno y Matando Cabos, previo al rodaje en un bar del barrio Chino en la capital mexicana.

“A ‘Barry’, criado en el barrio, le gusta de alguna manera el dinero fácil, además no es violento y, según sus propias palabras, él no roba sino que la gente le da su dinero voluntariamente, y de pronto le aparece una hija”, cuenta Joaquín.

“Yo soy una como media villana, antagoniza de pronto con la hija; la cosa aquí es hacer a alguien que cae bien, aunque se sepa que no es buena persona”, señala Diana.

“Es una historia de estafadores venidos a menos, de poca monta, que de pronto tienen la oportunidad de regresar a los viejos tiempos”, advierte Gustavo Moheno, el realizador del filme.

El guión corrió a cargo de Ángel Pulido y el propio cineasta, sirviéndoles como inspiración Luna de papel (Paper Moon, 1973) protagonizada por Ryan y Tatum O’Neal.

Lecciones para canallas fue filmada durante cuatro semanas en el centro de la capital nacional, así como en el Hipódromo de las Américas y casinos. Las siguientes semanas concluirá en Puerto Vallarta.