LIBRO

En un mundo sin magia, y tras un año de trabajos forzados en las minas de sal, una joven asesina es convocada al palacio. Pero ella no acude para acabar con el sanguinario rey que gobierna desde su trono de cristal, sino para conquistar su propia libertad. Si vence a veintitrés asesinos, ladrones y guerreros en una competencia a vida o muerte, será absuelta de prisión para ejercer como campeona real. Su nombre es Celaena Sardothien.

El príncipe la provocará. El capitán de la guardia la protegerá. Una princesa de lejanas tierras se convertirá en su amiga. Pero algo maligno mora en el castillo y está ahí para matar. Mientras sus competidores van cayendo uno a uno, la lucha de Celaena por su liberación deviene una lucha por la supervivencia y una incesante búsqueda del origen del mal antes de que éste destruya su mundo.

Nos encontramos en Adarlan, un reino que hace algunos años atrás tuvo magia. La palabra clave es tuvo, porque ya no queda rastro de los seres que habitaban los bosques ni de los libros que transmitían el conocimiento. El rey los mandó a destruir.

En este remoto reino hay una chica llamada Celaena, conocida por ser la mayor asesina del reino. Desde su más tierna infancia la educaron para que se convirtiera en eso, pero a los diecisiete años la atraparon —después de matar a mucha, mucha gente— y la enviaron a Endovier, una cárcel en la que debe trabajar en las minas de sal.

La esperanza de vida de quienes son convertidos en esclavos es de pocos meses, pero Celaena lleva un año allí. Un año de duro trabajo todo el día, hasta que aparecen frente a ella con una propuesta: si vence a veintitrés hombres en una competencia se convertirá en la campeona real, lo que equivaldría a cuatro años cumpliendo las tareas que el rey destinará para ella, y después la libertad.

Pero no todo es tan fácil. Los hombres a los que debe vencer son asesinos, ladrones y guerreros, hombres que están dispuestos a todo, porque la competencia es a vida o muerte. Ella no tiene miedo, por algo se ganó el título: la Asesina de Adarlan. Con lo que no contaba a parte de la competencia es con tener al príncipe heredero, Dorian, continuamente provocándola.

El capitán de la guardia, Chaol, la protege y le lanza pequeñas pullas a partes iguales. Se hace amiga de una princesa que viene de tierras lejanas y además intenta sobrevivir a algo oscuro y maligno que anida en el castillo. Deberá encontrar el origen del mal si quiere ganar la competencia y seguir viva.