Jorge Pérez, un coleccionista

Magnate en el mundo de los negocios, gigante inmobiliario con Related Group, a la sombra de sus apartamentos de lujo donde viven Beckham y David Guetta, anida obras de Botero, Plensa, Sol LeWitt, Philippe Starck en edificios con firmas como Armani o Kolhaas. Ahora expande su imperio en Cancún y Zihuatanejo, mientras inaugura el edificio Baccarat Residences, la cumbre de los departamentos de lujo.

Emigrante cubano-argentino, no olvida sus orígenes y su apoyo al talento latino, en su nuevo rincón de Miami: El Espacio 23, que ha abierto una galería con creadores comprometidos, que invitan a la reflexión, y sirve también de residencia de artistas. “Llevo comprometido con el arte unos 40 años, primero con una colección latinoamericana, con clásicos como Diego Rivera, Frida Kahlo, Tamayo, Wifredo Lam, y lo doné al museo y fue cuando se creó el Pérez Art Museum”, señala Jorge en su hogar de Miami, rodeado de libros. “Después seguimos coleccionando más intensamente, por amor al arte, hemos creado un departamento especializado en la compañía y he tenido más tiempo últimamente porque mis hijos se están incorporado a la empresa”.

Menciona que ahora colecciona arte contemporáneo, “algo más personal y necesitamos un lugar donde poner el arte con más de mil obras que estaban en una bodega y no las podía ver, por eso creamos un espacio donde rotar estas obras y poder admirarlas. Quisimos hacer un espacio publico de exhibición, muy flexible, como una galería de arte, para poder mostrarlas a la comunidad. Con una propuesta muy personal. Me da mucha alegría y mucho orgullo”.

Añade que “es importante no solo coleccionar sino que la gente aprecie y aprenda del arte”. Así, en Espacio 23 ha creado tres departamentos para artistas que pueden alojarse en ese lugar y crear. Pérez habló de su sensibilidad con los conflictos sociales. “Desde que yo empiezo a coleccionar, los problemas de la sociedad han sido muy importantes para mí. Yo me críe en Argentina, después en Cuba con la Revolución, más tarde en Colombia, y siempre vi las discrepancias tan grandes entre los que tenían y no tenían, y siempre ha sido algo que me ha preocupado, y he pensado en el arte como una forma de exhibir los problemas de la sociedad. Imperialismo, racismo, sexismo, explotación, migración…”, destaca.

Su apuesta por un discurso comprometido con los problemas sociales es rotunda. Comparte, además, su sentir frente al arte: “Me hace pensar, me da tristeza, alegría, distintos impactos. Y nos ayuda a reflexionar y mostrar problemas. No sé si el arte puede cambiar el mundo, pero puede ser parte de la solución, nos llega por un camino distinto al dinero, la casa, la necesidad, nos lleva a otra dimensión y a comprender más la sociedad, nos ilumina para resaltar lo creativo. A mí me ha ayudado a salir del día a día, y expandir un mundo más allá de construir edificios, o del dinero y los departamentos. El pensamiento es más universal, y te conecta con lo humano. No compro arte de una forma intelectual, a veces te explican una obra y ayuda a que la admires, pero casi siempre el arte me llega de una manera más intuitiva, emocional, me entra por los ojos”.

Confiesa que su manera de comprar en ocasiones es impulsiva: “Yo dedico muchas horas a exposiciones, visito estudios, ferias, galerías, residencia de artistas, leyendo libros de arte, documentos, ves una obra y te emociona, y uno tiene sus artistas favoritos. A muchos artistas les sigo, y soy su amigo. El primer día en Art Basel vemos las reservas de obras que hemos visto en pdf, pero luego lo ves en vivo y te decepciona y al revés. En casas de subasta como Phillip’s, Sotheby’s o Christie’s, ves las piezas y no te emociona. No te llega. Y otras veces miras una obra en la subasta y cambias de opinión”.

Con muchos retos por delante, Jorge es una persona de sueños cumplidos: “Cuando se crea el Pérez Art Museum se cumplió un sueño, siempre quise tener una gran colección de arte y que esa colección fuera parte de un gran museo y ayudara a Miami a convertirse en un centro cultural latinoamericano, y eso en parte ha pasado, y recibir el nombre de un latino, es el primer espacio público que tiene el nombre de un latino. El Guggenheim, Frick Clection… no existía en Estados Unidos el nombre Pérez; (ahora) ya es un símbolo latino, ya no es el emigrante sino el que da, el que aporta a la sociedad, es un ejemplo para toda la comunidad latina. Los latinos no tenemos la historia, la trayectoria de dar en Estados Unidos”, subraya con orgullo.

Jorge habla con los grandes financieros del mundo y con artistas como Armani, Kolhaas. “Prefiero hablar con creativos que con feroces banqueros. Uno debe tener distintos sombreros, el arte es sumamente importante, y es el ADN de la compañía, está en todos los edificios que hacemos, no hay un edifico que no esté lleno de arte, curado por nuestro equipo experto en arte, y esa inversión artística ayuda a reconocer nuestros edificios. El público educado quiere tener cerca el arte. Es bueno para la gente y bueno para la ciudad”, asegura.

Sus proyectos financieros continúan. “Estamos terminando un proyecto en Argentina con tres torres con obras arte, un proyecto en São Paulo, que se llama Parque Global, con cinco torres en una zona verde, y en México estamos con la tercera torre con un proyecto SLS en Cancún, que busca la excelencia al más alto nivel, con un Botero en la entrada y una galería mexicana, en todos nuestros edificios el arte es parte del ADN, el arte contribuye a revalorizar los edificios. Estamos apostando por México, va a ser un país increíble”, afirma.

Finalmente, Jorge nombró a algunos grandes creadores de nuestro. “En México hay grandes artistas: Gabriel Orozco, Gonzalo Lebrija, Teresa Margolles, Jorge Méndez Blake, José Dávila, Moris, Rafael Lozano-Hemmer, Damián Ortega, Pedro Reyes, Carlos Amorales, Omar Barquet”, declaró.