Creo que era principios de 2008 cuando me tocó entrevistar a Arely Madrid Tovilla, entonces dirigente del CDE del PRI.

Era muy directa en sus afirmaciones y una de las preguntas que le planteé fue si el partido había aprendido la lección, pues había perdido la Presidencia de la República dos veces con el PAN: primero con Vicente Fox y luego con Felipe Calderón.

Este escribano era entonces un reportero con varias calles y avenidas recorridas, pero la exsecretaria de Gobierno me trató de “hijo”.

—Ya hijo, ya aprendimos la lección, y no debemos volver a cometer el mismo error: alejarnos de la gente, de la ciudadanía, que es a quien se debe el partido, desde su fundación—, dijo.

Como buena política, tenía que ser positiva, pero en el fondo sabía que a los líderes del tricolor les costaría regresar a sus orígenes. Hoy más de 12 años después, el partido que gobernó a México por 70 años y luego tuvo otro “chance” con Enrique Peña Nieto y lo desperdició, se cae a pedazos.

Basta revisar los números de la reciente elección municipal. En lugares como Totolapa, San Lucas o Bejucal de Ocampo, el otrora poderoso partido, tuvo entre dos y cinco votos. En conclusión, los que dirigen al PRI no han aprendido la lección…

Ven la tempestad

Apenas la semana pasada, una noticia acaparó los reflectores, por lo escandaloso que fue: el presidente municipal electo de Villa Las Rosas, Jesús Antonio Orantes Noriega, armó tremendo fiestón para celebrar su triunfo en plenas fiestas patrias.

Se hizo acompañar del cantante Julión Álvarez que, dicen, no deja de cobrar entre uno y tres millones de pesos por concierto; puede ser que con la crisis que ahora vivimos le haya hecho una rebajita, pero, como diría Juan Gabriel, pero qué necesidad.

Acuerpado por otros presidentes municipales electos, entre ellos, el Señor Fox, de Comitán y el dirigente estatal del PRI, Rubén Zuarth Esquinca, el próximo alcalde priísta echó la casa por la ventana y dejó un mal sabor de boca.

Cómo se atreven a organizar tremenda “pachanga” en medio de una emergencia sanitaria, cuando millones de mexicanos y chiapanecos, viven al día porque la pandemia ha pegado a todos los sectores sociales.

Los que participaron en la “celebración”, comenzando por el dirigente estatal, quien más parece un “muchacho” con suerte y con padrino, que un líder partidista, mandaron un mensaje de frivolidad y de exceso.

Pocos priístas, como Alfredo Araujo Esquinca, quien ha ostentado varios cargos dentro del partido, se atrevieron a cuestionar estas actitudes que mandan una señal a quienes, por una u otra razón, todavía podrían creer en aquel PRI que presume de haber fundado a las instituciones de México y de ser cercano a la gente.

“Es un evento lleno de excesos, ampliamente rechazado por el electorado. Cuál es el mensaje que manda: a mi no me interesa, yo ya tengo mi pluri, no me interesa captar más electorado (...) y me voy a divertir en este evento, a todas luces, reprobable”, criticó el exdirigente del PRI en Tuxtla Gutiérrez y coordinador de la campaña de Alejandro Moreno Cárdenas en el estado, cuando aspiraba a la dirigencia nacional.

Si festejan haber ganado una alcaldía en los tribunales como si se tratara de un botín político, no queremos imaginar cómo se despacharán con la cuchara grande ya estando en el poder…

Una pizca de dignidad

Por cierto, a quien ya deben cantar las golondrinas, porque su gestión provisional al frente del PRI se venció el siete de septiembre, pero además porque tuvo los peores resultados en la historia del “tricolor” en la entidad, es Rubén Zuarth.

Aunque se sostiene con el argumento “legaloide” de que el proceso electoral no ha concluido, el dirigente tuvo el descaro de autoasignarse una diputación plurinominal y por tercera vez hará regidora a su esposa.

El partido fundado por personajes como Plutarco Elías Calles, logró apenas 245 mil 73 votos en la elección de diputados locales, muy lejos de otras dirigencias que tuvieron cifras por arriba de los 500 mil.

Por ejemplo, en ayuntamientos: en 2004, con Roberto Domínguez al frente del PRI, el partido consiguió 471 mil 615 votos; en 2007, con Arely Madrid Tovilla, 449 mil 872; en 2012, con Roberto Albores, 542 mil 949; en 2018, con Julián Nazar 369 mil 713 y ahora, con Rubén Zuarth, el tricolor sumó apenas 241 mil 602 sufragios.

El PRI tendrá la bancada más pequeña en su historia partidista en Chiapas, pues solo logró dos diputaciones locales. Otra vez el antecedente: con Roberto Domínguez tuvo 18; con Arely Madrid 14 en su primera gestión y 13 en la segunda; con Roberto Albores, 17 en su primera dirigencia y 10 en la segunda y cinco con Julián Nazar…

Aderezos

-“La Loba” de Suchiate, a pesar del pataleo de la cúpula nacional del Verde, ya está bien guardadita en El Amate…

-Otro que cayó el fin de semana es el exalcalde de Pueblo Nuevo Solistahuacán, Enoc Díaz Pérez, aunque su caso es peor, pues se le acusa de cinco homicidios…

-El político, pero sobre todo el funcionario, debería aprender a tener piel de elefante y comprender que representa a una institución, no a sí mismo; si no nos cree, vean el caso de Aquiles Espinosa, secretario de Movilidad y Transporte…

cirocastillo@hotmail.com