Comercio

*Buscan fortalecer la región sur-sureste del país

*Chiapas, la puerta amiga para Centroamérica

Congreso de la Unión.- En días recientes México anunció el cierre de seis representaciones comerciales en igual número de naciones. Se trata de China, Japón, Bélgica, Uruguay, Canadá y Francia, según la Secretaría de Economía.

La noticia en sí nos dice que nuestro país le apuesta a una mayor dependencia de nuestro comercio exterior del mercado estadounidense, con quien realizamos el 80 por ciento de nuestras transacciones comerciales.

Durante el primer semestre del año, el valor total del comercio entre México y Estados Unidos fue de 308 mil 886 millones de dólares, de acuerdo con los datos del Departamento de Comercio de EU.

Las exportaciones de Estados Unidos a México en el citado lapso fueron de 129 mil 274 millones de dólares, mientras que las importaciones de bienes mexicanos sumaron 179 mil 612 millones de dólares en el mismo periodo.

No es buena receta depender cada vez más de un solo mercado, mucho menos en un mundo globalizado en el que los países abren sus fronteras cada vez más y extienden sus lazos comerciales por todos los rincones del orbe.

La incertidumbre que aún prevalece sobre la firma del acuerdo comercial con Estados Unidos por parte de su Congreso, debiera también haberse considerado antes de tomar la decisión de cerrar las oficinas comerciales en el exterior.  Se dijo que ello es producto de la austeridad republicana del nuevo gobierno.

No creemos que lo que se pueda ahorrar por la operación de las seis representaciones comerciales, valga lo suficiente como para alejarnos de esos mercados; además, el mensaje que se envía es que, en síntesis, no nos interesa hacer negocios con ellos. Y eso es muy grave.

Ante este panorama, vale la pena considerar el programa de la Federación y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) que busca incrementar nuestro comercio con las naciones centroamericanas, proyecto que en cierta forma beneficiará a la región sur-sureste del país y en particular a Chiapas por tratarse de la principal puerta de entrada a Centroamérica. 

Aunque el objetivo primordial es reducir los flujos migratorios procedentes de aquella región, los efectos que podría traer para la economía de la zona sur-sureste permitirían un crecimiento económico sostenido. Eso es lo esperado.

La integración comercial regional no ha pasado de buenas intenciones, pues según la Cepal, El Salvador, Guatemala y Honduras sólo exportan el cinco por ciento de sus mercancías hacia el mercado mexicano.

Por nuestra parte las cifras tampoco son para presumirse: entre enero-noviembre de 2018 el valor de nuestras exportaciones hacia aquella región (incluyendo a Belice, Costa Rica y Nicaragua) apenas representaron el 1.2 por ciento del total, de acuerdo con la Secretaría de Economía.

La Cepal propone cinco estrategias para incentivar el comercio de la región: transmisión anticipada de documentos para el transporte de carga (para eliminar trámites en pasos fronterizos); realización única de controles migratorios en país de salida (para hacer más expedito el proceso de despacho de conductores).

También propone la aplicación de un sistema electrónico de emisión y envío de certificados Fito y Zoosanitarios (para agilizar los controles sanitarios); registro de unidades de carga con dispositivos de radio frecuencia (para obtener información confiable sobre el tiempo de paso por las fronteras); así como instalación de cámaras en pasos fronterizos (para brindar visibilidad y transparencia de la gestión fronteriza al usuario).

Estas propuestas, vistas como un incentivo para insertar a las empresas en una cadena de valor regional, permitirían acceder a nuevas tecnologías, habilidades empresariales y redes de innovación que tiendan a incrementar la productividad y mejorar la calidad del empleo y los salarios.

En la Cumbre de Rectores de México-Centroamérica 2019 realizada en la Universidad Autónoma de Chiapas, se dijo que a lo largo de este sexenio el gobierno federal seguirá fortaleciendo a la zona sur del país y su relación con Centroamérica, y como ejemplo de ello se habló del Plan de Desarrollo Integral que se lleva a cabo conjuntamente con la Cepal.

En este contexto, la Federación otorgó 100 millones de dólares para replicar los programas Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro en países centroamericanos, a fin de que responda a las necesidades con una planeación estratégica para la inversión.

Al clausurar la cumbre, el gobernador Rutilio Escandón Cadenas dejó en claro que Chiapas no sólo es la entrada del sur de México, sino que es una puerta amiga para los países de Centroamérica, por lo que con el respaldo del gobierno federal se trabaja con apoyos humanitarios, rescatando a los hermanos migrantes de la acción de los traficantes de humanos.

“Los migrantes son gente buena y trabajadora que no salen para hacer ningún daño, sino por ver mejores oportunidades”, dijo el gobernador.

El mandatario celebró este intercambio de conocimientos, con el afán de integrar propuestas a favor del progreso y desarrollo de la población. “Los pueblos de Centroamérica y Chiapas no sólo compartimos límites geográficos sino que tenemos historias comunes, por eso es un honor poderlos recibir y decirles que cuentan con nosotros. Somos una frontera en la que no estamos ajenos a lo que sucede con el fenómeno de la migración”.

 

jesus.belmontt@gmail.com