Perfil del candidato

Cada día se acercan más las fechas para la designación de los candidatos a las alcaldías en los distintos municipios de la entidad con el abanderamiento de partidos políticos o por la vía independiente.

Muchos nombres de mujeres y hombres se escuchan o se leen haciéndose promoción y ofreciendo resolver todos los problemas de los habitantes, como si fuera tan fácil. Lo hacen por dos cosas: Porque desconocen lo que implica gobernar un municipio o porque aun conociéndolos tratan de engañar a la gente ofreciendo cosas que no podrán cumplir. No hay que confundirse, siempre ha sido así.

Las demandas de la población en general son cada día mayores y generalmente tienen que ver con dinero, algo que cada vez escasea más debido a la crisis económica y por lo mismo se vuelve más difícil que los candidatos cumplan con las promesas de campaña.

Uno de los problemas es que los que aspiran a un puesto de elección popular como alcalde, pocas veces son honestos y con tal de ganar a como dé lugar, no hablan con la verdad a la gente que espera todo de ellos, cuando ya estén en el cargo.

Si uno pregunta a la gente cómo quisiera que fueran los candidatos, la mayoría diría que honestos para que cuando asuman el puesto no se roben el dinero del erario público y que trabajen para solucionar los problemas más importantes de cada municipio.

Muchas personas, sobre todo las adultas, añoran a presidentes municipales de hace 40 o 50 años, cuando ni siquiera cobraban un salario o en el mejor de los casos recibían una cantidad casi simbólica. Y ni hablar de que se iban a quedar con millones de pesos por la construcción de obras públicas. Claro que había excepciones y algunos encontraban siempre la forma de hacerse de una buena lana, pero no era la regla como ahora.

Para las elecciones del 6 de junio hay de todo: Los que quieren repetir, aunque no hayan hecho un trabajo más o menos aceptable, los que quieren debutar porque saben que es un buen negocio a pesar de no estar preparados para la administración pública. Desde luego que desde su perspectiva, eso es lo de menos.

Es de sentido común (cada vez más escaso en los políticos): Si las autoridades no se roban el dinero público habrá más recursos para más y mejores obras y proyectos de beneficio social, para servicios como agua potable y una eficiente recolección de basura y para seguridad, uno de los principales pendientes en cada administración municipal, pues la inseguridad se mantiene o crece conforme transcurre el tiempo.

En el caso de San Cristóbal de Las Casas, muchas personas desean una ciudad con más orden, con menos vendedores de los llamados ambulantes que ha invadido el centro principalmente y han ocupado espacios en las calles al igual que empresarios restauranteros que se adueñaron de las banquetas para poner mesas y sillas.

En cada elección como desde hace varios trienios, aparecerá el tema de la necesidad de reubicar a los aproximadamente mil artesanos que desde hace casi tres décadas se apropiaron de los espacios ubicados frente a los templos de Santo Domingo y Caridad, con lo que han obstaculizado la vista de dos de los monumentos históricos más importante de la ciudad. Mientras no se concrete un proyecto para colocarlos en un sitio exprofeso -para lo cual se necesita bastante dinero- esos sitios seguirán igual.

Hace falta también el desarme de grupos y personas que operan en el norte y otras zonas de la ciudad que tanto desestabilizan y aunque ese tema rebasa a una autoridad municipal, si tuviera interés podría solicitar que actúen las administraciones federal y estatal.

En estos tiempos de escasez de recursos económicos es necesario insistir en la necesidad de que de una vez por todas desaparezcan el famoso diezmo que desde hace ya varios trienios se incrementó hasta el 20 o más por ciento, lo que merma el dinero y ocasiona que las obras sean de menor calidad.

El primer paso para tener autoridades eficientes, es que los partidos políticos designen como candidatos a personas honestas y trabajadoras y luego, que a la hora de votar, la ciudadanía elija al menos peor. Sí, porque decir al mejor, no es lo correcto.

Dentro de poco se despejarán las incógnitas y se sabrá quiénes estarán en las boletas y a partir de ahí se podrá hacer una valoración de cada uno.

PICOTAZOS. Qué bueno que dirigentes de la zona norte de San Cristóbal decidieron hacerle el martes pasado un homenaje al comunicador Hugo Isaac Robles Guillén, icono del periodismo radiofónico en San Cristóbal. Eso es una forma de reconocer su trabajo, pues en muchas ocasiones les dio espacio en su noticiero. Es también una forma de ir mitigando el dolor social que ha ocasionado su muerte ocurrida el 14 de febrero. Podría decirse que la ciudad sigue incrédula y el pesar aumenta cada día por la ausencia de su voz en el noticiero matutino y vespertino de la WM. En medio del dolor popular, las autoridades de San Cristóbal bien podrían ir pensando en hacerle algún homenaje, si es que la familia está de acuerdo. Pienso que aún con las diferencias naturales, Hugo -el Meco- no estaría en contra. Podría pensarse en poner su nombre a una calle importante, por ejemplo. El asunto es que a este emblemático y mítico periodista habría que hacerle reconocimientos además en el ámbito deportivo porque desarrolló un papel fundamental. Las autoridades de Tenejapa, municipio en el que nació el 25 de agosto de 1952, también tendrían que proponer alguna iniciativa para reconocerlo. A la mejor un busto, una estatua o alguna otra cosa. Sin duda, es uno de sus hijos más destacados, aunque desde niño vivió en la ciudad coleta. Sin embargo, nunca se olvidó y durante muchos años, cada quinto viernes, una de las festividades más importantes en el municipio, regresó para convivir con la gente y para no olvidar sus orígenes. Fin