Huachicoleo

Certero aviso lanzó el jefe del Ejecutivo federal a todos aquellos que continúan involucrados en actos delictivos relacionados con el conocido huachicoleo. En días pasados el presidente Andrés Manuel López Obrador, en un mensaje contundente a quienes se dedican al robo de hidrocarburos, les dijo: «no quieran jugar a las vencidas», y aseveró que él es «muy terco y perseverante».

Todos tenemos claro que efectivamente esa es una de sus características. Su perseverancia le ha permitido ocupar hoy el máximo cargo político de nuestro país; por lo que cualquiera que reciba una señal de esta naturaleza, con un poco de inteligencia, debería entender que efectivamente no habrá de cejar hasta lograr el exterminio de las bandas criminales dedicadas a esta práctica denostable, como lo es el robo de hidrocarburos, que de forma directa lastima la economía de todos y cada uno de los mexicanos.

Aunado a lo anterior, hay evidencia de que no existe ningún tipo de código o escrúpulo por parte de los llamados huachicoleros, ya que, sin importar el destino de sus vecinos, los utilizan como escudo para continuar con esta práctica. Los han vulnerado a tal extremo que, hemos observado imágenes horrendas en las que decenas de personas han muerto bajo el terrible dolor que causa el ser consumido por las llamas.

Hoy, la sociedad en su conjunto requiere concientizarse y acompañar la propuesta del Ejecutivo, no solo por la afectación que genera a las finanzas públicas, sino por algo más importante, salvar cientos de vidas de inocentes que, en muchos de los casos, son menores o personas de la tercera edad. 

Durante años, el crimen organizado construyó una base social aprovechándose de la necesidad de las personas, a las que proporcionó recursos que provenían de actividades ilícitas; hoy esa base social tiene que ser incluida, prontamente, en las acciones gubernamentales que, en materia de desarrollo social, se instrumentan a lo largo y ancho de la República Mexicana. 

La única forma de contrarrestar la creación de una base social criminal es conformando una base social asistida por el Estado, en la que quienes se integren a la misma, incluso puedan consolidarse como el primer frente que impida y denuncie esos actos tan denostables y evitar así que, por su necesidad de vida, se conviertan lamentablemente, en muchos de los casos, en cómplices o encubridores.

Es por esto que todas las acciones gubernamentales tienen que concentrarse en proveer y buscar de forma tangible el bienestar social.