La amenaza de las pandemias

La reciente reaparición de Ébola en el Congo, nos recuerda que las epidemias/pandemias de enfermedades infeccioso-contagiosas, son una de las «nuevas amenazas» a la seguridad internacional, que igualmente afectan la seguridad nacional. No son nuevas pues existen desde siempre: lo novedoso es su enorme poder de aniquilación que, como es semejante al de las armas nucleares, son consideradas «la madre de todas las amenazas».

La pandemia más devastadora de la historia fue la mal llamada “influenza española” (surgió en Kansas), que mató entre 50 y 100 millones de personas de 1918 a 1919. Desde entonces se teme otro brote pandémico mucho más letal, pues se han creado las condiciones para ello. En efecto, el desmesurado crecimiento poblacional y las aglomeraciones urbanas, el frenético movimiento de personas y bienes en un mundo globalizado, la expandida pobreza, las migraciones, los conflictos bélicos, el deterioro del medio ambiente, etc. han forjado el caldo de cultivo propicio para pandemias de todo tipo. Como en las últimas décadas han proliferado, estamos padeciendo «una pandemia de pandemias», pues desde 1980 han ocurrido más de 14 mil. Las principales instituciones que cotidianamente monitorean su aparición son la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Center for Disease Control and Prevention (CDC) de Atlanta, que han coordinado los esfuerzos internacionales para contener epidemias/pandemias como las siguientes: Malaria (Paludismo), Cólera, Dengue (clásico y hemorrágico), Tifus, Fiebre de los Legionarios, de Lassa y del Nilo, Sida/vih, Ébola, Sars, Chagras, Gripe Aviar y Porcina, Chicungunya, Mers, Zika, etc. La OMS divide al planeta en seis regiones sanitarias, e igualmente establece seis etapas de peligrosidad pandémica. Cuando el agente patógeno (microbio, virus, bacteria, hongo, arquea, etc.) ya se contagia de humano a humano, se está en la inquietante fase 4. Cuando esa forma de contagio se registra en dos países de una misma región sanitaria, se está en la muy preocupante fase 5. La sexta es cuando ese tipo de transmisión se traslada a otra zona sanitaria, iniciándose una potencialmente apocalíptica pandemia global.

Ningún país está exento de éste peligroso fenómeno exacerbado por la globalización. En México apareció, durante 2009, un brote epidémico provocado por un subtipo del virus H1N1 conformado por genes combinados de origen aviar, porcino y humano: una nueva zoonosis causada por el virus de una especie que se adaptó a otras. La OMS concluyó que la mutación era muy peligrosa, que en el país podrían fallecer millones de personas, y que era capaz de transformarse en pandemia mundial. La gripe se trasladó a 33 países y la OMS elevó la alerta pandémica al nivel 5, pero gracias a las drásticas medidas tomadas por el gobierno, fue controlada eficazmente: sólo se infectaron 2,446 mexicanos, falleciendo cerca de 300.

De todas las amenazas contemporáneas, las que tienen mayor potencial destructivo son las pandemias y el calentamiento global. Sin embargo, para los políticos resulta más redituable electoralmente priorizar otras amenazas de menor envergadura -reales o inventadas- como el terrorismo, los migrantes, los comunistas, los conservadores, el imperialismo capitalista, el neoliberalismo, etc. No obstante, como la cruda realidad siempre acaba imponiéndose sobre los slogans populistas, las realidades alternativas, los «otros datos» y las fake news, probablemente confrontaremos otra catástrofe como la de 1918-1919. Desgraciadamente nos tomará desprevenidos e impreparados, porque el circo político-mediático cotidiano intencionalmente nos distrae de los verdaderos y más urgentes problemas de nuestro tiempo.