Ante la presencia “creciente, provocadora, intimidante, violenta y coercitiva” de las Fuerzas Armadas de México para vigilar la ejecución de las obras del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT), la representante mexicana ante el Foro Permanente sobre Cuestiones Indígenas de la ONU, Irma Pineda, solicitó al Gobierno Federal que apueste al diálogo con los pueblos indígenas del sur del país.

Su preocupación creció luego de que el presidente Andrés Manuel López Obrador confirmó que la Secretaría de Marina (Semar) operará los puertos de Coatzacoalcos y Salina Cruz, y administrará el Tren Transístmico, cuya modernización estaba bajo el control del CIIT.

Tras la compra de ametralladoras, pistolas y municiones por casi 300 millones de pesos para los marinos asignados a 10 obras del tren, Pineda pide al gobierno dialogar con las comunidades.

“Ese proceso de militarización que se está registrando en el Corredor Interoceánico es sumamente riesgoso para los pueblos indígenas.

“El gobierno de AMLO debe cuidarse para que no vuelva a caer en prácticas coercitivas en que cayeron gobiernos anteriores y que dejaron muertes, desapariciones, encarcelamientos y persecución en contra de defensores”, señaló.

Betina Cruz, de la Asamblea de los Pueblos por la Defensa de la Tierra y el Territorio, rechaza que la lucha de las comunidades indígenas tenga el propósito, como acusó el presidente, de extorsionar para permitir los trabajos del plan transístmico.