A sus 24 años, Daniela sabe muy bien lo que es sufrir el acoso callejero, pues ha sido víctima en cuatro ocasiones de "manoseo" en diferentes partes de su cuerpo. Ella forma parte del 80 por ciento de mujeres mayores de 15 años que han experimentado en alguna etapa de su vida acoso callejero, en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez. La primera experiencia desagradable que vivió Daniela fue cuando se disponía a tomar el transporte público en plena luz del día, cuando un sujeto le tocó el glúteo. "Estaba en la parada esperando mi colectivo cuando sentí que me tocaron en la parte de atrás del cuerpo; era un hombre que iba en una moto. Fue la experiencia más horrible de mi vida porque no supe qué hacer en ese momento", señaló la joven capitalina. Daniela indicó que por lo menos tres veces a la semana sufre el acoso de hombres, quienes generalmente se limitan a realizan vejaciones verbales. Secretaría de la Mujer Para la titular de la Secretaría Municipal de la Mujer, Enriqueta Burelo Melgar, el acoso callejero se
Acoso callejero, una realidad que desnuda
A sus 24 años, Daniela sabe muy bien lo que es sufrir el acoso callejero, pues ha sido víctima en cuatro ocasiones de "manoseo" en diferentes partes de su cuerpo. Ella forma parte del 80 por ciento de mujeres mayores de 15 años que han experimentado en alguna etapa de su vida acoso callejero, en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez. La primera experiencia desagradable que vivió Daniela fue cuando se disponía a tomar el transporte público en plena luz del día, cuando un sujeto le tocó el glúteo. "Estaba en la parada esperando mi colectivo cuando sentí que me tocaron en la parte de atrás del cuerpo; era un hombre que iba en una moto. Fue la experiencia más horrible de mi vida porque no supe qué hacer en ese momento", señaló la joven capitalina. Daniela indicó que por lo menos tres veces a la semana sufre el acoso de hombres, quienes generalmente se limitan a realizan vejaciones verbales. Secretaría de la Mujer Para la titular de la Secretaría Municipal de la Mujer, Enriqueta Burelo Melgar, el acoso callejero se