Habitantes de diversas colonias se preguntan qué está pasando con el Smapa, pues luego de quedar al 100 por ciento los Brazos Norte y Sur, el suministro de agua potable es intermitente y deficiente en varias partes de la capital chiapaneca. Las cubetas y tinas de plástico están en el patio, justo en la línea de la azotea, esperando que llueva para captar un poco de agua que sirva al menos para el baño y lavar los trastes. La escena captada en la casa de la familia Jiménez Silvestre, en la calle Quintana Roo de la colonia Moderna, se replica en decenas de viviendas en esa y otras colonias aledañas. Los desesperados colonos de la Moderna, muchos de los cuales no cuentan con cisterna, ni siquiera pueden comprar agua en pipa por no tener recipientes de gran capacidad. "Nos vamos a bañar a casa de nuestra familia", indicaron. Los vecinos dicen que a veces el agua llega un rato, pero en la madrugada, cuando todos duermen. "Llega sin fuerza y no sube al tinaco del techo. Nos levantamos a las dos o cuatro de la mañan
Agua en teoría, escasez en la práctica
Habitantes de diversas colonias se preguntan qué está pasando con el Smapa, pues luego de quedar al 100 por ciento los Brazos Norte y Sur, el suministro de agua potable es intermitente y deficiente en varias partes de la capital chiapaneca. Las cubetas y tinas de plástico están en el patio, justo en la línea de la azotea, esperando que llueva para captar un poco de agua que sirva al menos para el baño y lavar los trastes. La escena captada en la casa de la familia Jiménez Silvestre, en la calle Quintana Roo de la colonia Moderna, se replica en decenas de viviendas en esa y otras colonias aledañas. Los desesperados colonos de la Moderna, muchos de los cuales no cuentan con cisterna, ni siquiera pueden comprar agua en pipa por no tener recipientes de gran capacidad. "Nos vamos a bañar a casa de nuestra familia", indicaron. Los vecinos dicen que a veces el agua llega un rato, pero en la madrugada, cuando todos duermen. "Llega sin fuerza y no sube al tinaco del techo. Nos levantamos a las dos o cuatro de la mañan