Bailan zoques a San Roque en la capital chiapaneca

El abundante incienso cubre todo el interior de la parroquia de San Roque, el ánimo lo despierta el zapateado y el sonido del tambor con la flauta de carrizo, la comunidad Zoque acudió al centro de la capital chiapaneca para ejecutar uno de los rituales más antiguos y significativos de la cultura, el “Hatá Roque-Etzé”, la Danza del Padre Roque. El primer impacto visual de la danza es el vestuario. Cada prenda cuenta una historia de fusión entre el mundo prehispánico y la colonia. Camisa blanca y pantalón rojo de manta, un saco oscuro, y el “Coto Payú” o manta ceremonial de autoridad. En los pies traen caites adornados con cascabeles, que marcan el compás de los tambores, y sin duda el elemento más distintivo es el penacho, un sombrero rojo que en su parte posterior luce un majestuoso despliegue de plumas de pavorreal y chocolatillo, una mezcla fascinante de la estética hispánica y la indígena; algo difícil de observar en las culturas del sur del país. Símbolos Los danzantes portan en sus manos una especie de