Armando Fuentes Aguirre, conocido en el universo de las letras mexicanas como “Catón”, se paró frente al público que celebró el 50 aniversario del periódico Cuarto Poder y, como un viejo juglar de la palabra, soltó un discurso poético y crítico que recorrió desde el humor hasta la profunda gratitud por la vida y el amor. Con “De política y cosas peores” el escritor coahuilense cerró con broche de oro las conferencias magistrales de “Retrospectiva”, que organizó esta casa editorial. La conferencia fue un viaje que comenzó en la cocina de una antigua casona del potrero de Abregó, “el rancho ancestral de mi familia. Las mañanas empiezan siempre en la cocina con una taza de café. El recio café serrano que se bebe en la montaña de Coahuila. Caliente, amargo, fuerte y espeso, con la primera letra de cada una de esas cuatro palabras se forma la palabra café”. “Lo sirve invariablemente la prima Marta, mujer de genio e ingenio. Una mañana, cierto visitante en el momento en que la prima le iba a escanciar el café, pus
Catón, el tesoro de Cuarto Poder
Armando Fuentes Aguirre, conocido en el universo de las letras mexicanas como “Catón”, se paró frente al público que celebró el 50 aniversario del periódico Cuarto Poder y, como un viejo juglar de la palabra, soltó un discurso poético y crítico que recorrió desde el humor hasta la profunda gratitud por la vida y el amor. Con “De política y cosas peores” el escritor coahuilense cerró con broche de oro las conferencias magistrales de “Retrospectiva”, que organizó esta casa editorial. La conferencia fue un viaje que comenzó en la cocina de una antigua casona del potrero de Abregó, “el rancho ancestral de mi familia. Las mañanas empiezan siempre en la cocina con una taza de café. El recio café serrano que se bebe en la montaña de Coahuila. Caliente, amargo, fuerte y espeso, con la primera letra de cada una de esas cuatro palabras se forma la palabra café”. “Lo sirve invariablemente la prima Marta, mujer de genio e ingenio. Una mañana, cierto visitante en el momento en que la prima le iba a escanciar el café, pus