Con faros rotos, aires acondicionados inservibles y sucios, tanto por fuera como por dentro, y con poca luz, es como operan las unidades del ConejoBus, el principal transporte público de los capitalinos en Tuxtla Gutiérrez. "Esta en muy malas condiciones. Con olor alcohol, no se si de los pasajeros o del chofer. No esperan a que uno se siente para que arranquen, aveces llevan lugares disponibles y no nos suben", es la opinión de Patricia Velázquez, usuaria de este transporte. Por otro lado, Juan Luis Corona Mendoza, también usuario del ConejoBus, indicó que tal sistema de transporte dista mucho del proyecto que el gobierno de Juan Sabines Guerrero (2006-2012) prometió a la ciudadanía. "Se suponía que iba a ser un sistema de transporte caracterizado principalmente por el uso de biodiésel como combustible, además de brindar un buen servicio a los usuarios, sin embargo, ni una ni otra cosa", indicó. A lo anterior, Cuarto Poder buscó al director del ConejoBus, Guillermo Thomas Gallegos, para que él mismo brindara
ConejoBus, un transporte pésimo: usuarios
Con faros rotos, aires acondicionados inservibles y sucios, tanto por fuera como por dentro, y con poca luz, es como operan las unidades del ConejoBus, el principal transporte público de los capitalinos en Tuxtla Gutiérrez. "Esta en muy malas condiciones. Con olor alcohol, no se si de los pasajeros o del chofer. No esperan a que uno se siente para que arranquen, aveces llevan lugares disponibles y no nos suben", es la opinión de Patricia Velázquez, usuaria de este transporte. Por otro lado, Juan Luis Corona Mendoza, también usuario del ConejoBus, indicó que tal sistema de transporte dista mucho del proyecto que el gobierno de Juan Sabines Guerrero (2006-2012) prometió a la ciudadanía. "Se suponía que iba a ser un sistema de transporte caracterizado principalmente por el uso de biodiésel como combustible, además de brindar un buen servicio a los usuarios, sin embargo, ni una ni otra cosa", indicó. A lo anterior, Cuarto Poder buscó al director del ConejoBus, Guillermo Thomas Gallegos, para que él mismo brindara