Hermelinda Vázquez García, esposa del vigilante Hermelindo, vigilante del Fraccionamiento Las Flores, agredido el pasado fin de semana por Roger "n", clama la aplicación de la justicia toda vez que su cónyuge se encuentra grave de salud y es quien sustenta a la familia. Denunció que por su condición de indígena zoque la justicia no ha sido pronta y expedita, como lo establece la Constitución, toda vez que el responsable sigue libre y los familiares no quieren hacerse responsables de los gastos médicos. La esposa del vigilante agredido, quien habla poco español, dijo desconocer que hayan ofrecido la supuesta cantidad de cinco millones de pesos, como se manejó en redes sociales, para que su esposo se desista de la denuncia penal en contra de Roger "N". "Está muy mal muy grave. Hay momentos que se despierta y platica todo lo que le hicieron en este lugar, donde trabaja de ocho de la noche a cinco de la mañana. "El ya estaba descansando en esta caseta, entonces cuando este hombre malvado, quién sabe qué tanto le
Cónyuge suplica justicia para esposo
Hermelinda Vázquez García, esposa del vigilante Hermelindo, vigilante del Fraccionamiento Las Flores, agredido el pasado fin de semana por Roger "n", clama la aplicación de la justicia toda vez que su cónyuge se encuentra grave de salud y es quien sustenta a la familia. Denunció que por su condición de indígena zoque la justicia no ha sido pronta y expedita, como lo establece la Constitución, toda vez que el responsable sigue libre y los familiares no quieren hacerse responsables de los gastos médicos. La esposa del vigilante agredido, quien habla poco español, dijo desconocer que hayan ofrecido la supuesta cantidad de cinco millones de pesos, como se manejó en redes sociales, para que su esposo se desista de la denuncia penal en contra de Roger "N". "Está muy mal muy grave. Hay momentos que se despierta y platica todo lo que le hicieron en este lugar, donde trabaja de ocho de la noche a cinco de la mañana. "El ya estaba descansando en esta caseta, entonces cuando este hombre malvado, quién sabe qué tanto le