Corazón de oro que sangra y llora

A sus 75 años recuerda muy bien la dirección de la casa donde nació. El 2 de octubre de 1968 no lo olvida. Y aunque quisiera, no puede. Ese fue el peor terremoto emocional porque se fracturó su hogar. Fue condenado a la soledad y ahora llora en un rincón de su cuarto, en la Casa del Abuelo. "Todos me quieren, pero esto no compensa el amor de una esposa, hijos, familia", dice. El hombre come un bocado tras otro el pastel y el flan que le sirvieron, como si quisiera de este modo endulzar un poco su existencia desabrida, por falta de una familia, de un abrazo, de una visita. Noé Esquinca Aguilar nació un 10 de noviembre de 1943. Tiene 75 años. Vio la luz de este mundo en la casa marcada con el número 5 en la 4a. avenida Oriente de Arriaga. Hace 16 años que vino a Tuxtla y tras pasar 12 años en varios asilos, llegó hace cuatro años a la Casa del Abuelo. "Me han tratado bien. Aquí la directora Ana María Aragón es muy buena. Perdona nuestras torpezas, aguanta todo; a veces hacemos tonterías", dice. Tras la pregunta