El señor Bernardo Ramírez Pablo, originario de Tecpatán, de oficio albañil, denunció que al llegar a la capital, en la colonia Nueva Jerusalem, cerca de Loma Bonita y San José Terán, fue violentamente desalojado de la vivienda que rentaba para vivir. Platicó que hace tiempo conoció a la señora Lorena Ramírez, quien les prestó la vivienda que en ese entonces estaba deshabitada. Les dijo que les cobraría una módica renta, ya que lo que le interesaba es que estuviera ocupada para que no fuera invadida. El 4 de mayo llegó a la casa, y al día siguiente fueron atacados por un grupo de personas, liderado por alguien de nombre Omar, que se dijeron miembros de una organización campesina. Afirmó que él fue amarrado y rociado con gasolina, amenazándolo con quemarlo si no desalojaban la casa. En el forcejeo su esposa fue agredida fisicamente. Ante tales actos decidieron abandonar el lugar junto con todas sus pertenencias. En la vivienda dejó un refrigerador, una estufa, cama, sillas, una mesa, ropa, y lo más importan
Denuncian violento desalojo de vivienda
El señor Bernardo Ramírez Pablo, originario de Tecpatán, de oficio albañil, denunció que al llegar a la capital, en la colonia Nueva Jerusalem, cerca de Loma Bonita y San José Terán, fue violentamente desalojado de la vivienda que rentaba para vivir. Platicó que hace tiempo conoció a la señora Lorena Ramírez, quien les prestó la vivienda que en ese entonces estaba deshabitada. Les dijo que les cobraría una módica renta, ya que lo que le interesaba es que estuviera ocupada para que no fuera invadida. El 4 de mayo llegó a la casa, y al día siguiente fueron atacados por un grupo de personas, liderado por alguien de nombre Omar, que se dijeron miembros de una organización campesina. Afirmó que él fue amarrado y rociado con gasolina, amenazándolo con quemarlo si no desalojaban la casa. En el forcejeo su esposa fue agredida fisicamente. Ante tales actos decidieron abandonar el lugar junto con todas sus pertenencias. En la vivienda dejó un refrigerador, una estufa, cama, sillas, una mesa, ropa, y lo más importan