Procedente quizá de la etnia Zoque, Diego Hernández López de 70 años de edad posee un amplio conocimiento de medicina herbolaria, su labor le ha llevado a recorrer diferentes regiones del estado de Chiapas, y para su capacitación ha recibido cursos en la Universidad Autónoma de Chapingo en la Ciudad de México. De piel morena, pelo abundante de color negro, dientes bien conservados, ojos cafés de mirada profunda, el hombre pequeño de estatura comparte sus dones durante una visita a la ciudad de Tuxtla Gutiérrez. Con cierta desconfianza al principio relata que 17 años atrás, durante una estancia con sus familiares en el centro del país fue asaltado, herido y golpeado salvajemente por unos pandilleros en la Delegación Nezahualcoyotl. Derivado de este lamentable episodio para su persona, sufrió las secuelas, tiempo después comenzó a sentir fuertes dolores de cabeza, los cuales no podía controlar, los médicos le habían recetado medicamentos de por vida. Ante ello y un poco deprimido, por azares del destino lle
Don Diego, 16 años curando con plantas
Procedente quizá de la etnia Zoque, Diego Hernández López de 70 años de edad posee un amplio conocimiento de medicina herbolaria, su labor le ha llevado a recorrer diferentes regiones del estado de Chiapas, y para su capacitación ha recibido cursos en la Universidad Autónoma de Chapingo en la Ciudad de México. De piel morena, pelo abundante de color negro, dientes bien conservados, ojos cafés de mirada profunda, el hombre pequeño de estatura comparte sus dones durante una visita a la ciudad de Tuxtla Gutiérrez. Con cierta desconfianza al principio relata que 17 años atrás, durante una estancia con sus familiares en el centro del país fue asaltado, herido y golpeado salvajemente por unos pandilleros en la Delegación Nezahualcoyotl. Derivado de este lamentable episodio para su persona, sufrió las secuelas, tiempo después comenzó a sentir fuertes dolores de cabeza, los cuales no podía controlar, los médicos le habían recetado medicamentos de por vida. Ante ello y un poco deprimido, por azares del destino lle