El guardián de la enigmática selva

Por muchos años de convivencia y acercamiento con los hach winik (palabra maya que significa "verdaderos hombres") en el "pulmón selvático" de Chiapas, Lázaro Pérez Padilla les ha brindado un homenaje por medio de esculturas señeras y algunas obras al óleo y con historia lacandona. El artesano cuenta que por más de 20 años compartió conocimientos hombre-naturaleza, además de haber ayudado a proteger y preservar gran parte de esta jungla. Esas fueron algunas circunstancias humanitarias que lo llevaron al acercamiento con el grupo de habitantes y brindarles -por medio de imágenes- ofrendas de madera, pinturas y otros objetos. Es importante mencionar que así como Lázaro, muchos conocedores y expertos que trabajan con cualquier clase de madera, se han convertido en custodios de las tradiciones que aún sobreviven en Chiapas; además de que algunos agradecen al medio ambiente por proveerles la materia prima que requieren para su faena diaria. En este caso el cedro, roble y huanacaxtle son elementos de valiosa uti