El hambre aumenta pero el desperdicio continúa

En México el hambre es un problema real y los efectos de la contingencia lo han agudizado, por la pérdida de empleos y la falta de circulante. Antes de la emergencia, el 20 por ciento de la población padecía la inseguridad alimentaria grave o severa; actualmente es el 50 por ciento, según datos de la Unicef. A nivel global, la carencia grave de alimentos, cuya consecuencia generalmente es la muerte por inanición, es un riesgo latente en más de 20 países; se estima que 34 millones de personas están en serio riesgo de morir de hambre, de acuerdo a la ONU. En Chiapas, aunque no hay cifras oficiales sobre inseguridad alimentaria y el impacto de la pandemia, una muestra pueden ser los datos del Banco de Alimentos de Tuxtla Gutiérrez, que reportó un incremento en la solicitud de despensas del 25 por ciento desde marzo de 2020 hasta febrero del presente año. Hasta el segundo mes de este 2021 atendían un promedio de 10 mil 700 personas, sin embargo, así como han llegado también muchas personas, han dejado de asisti