En calles de Tuxtla, inclusive en algunos municipios del estado, son muy pocos los niños que se observan jugando al trompo, probando destrezas en el balero, brincando en la rayuela o jalando de una cuerda carritos de madera; las rondas infantiles de tiempos antiguos poco a poco se extinguen y están quedando en el olvido. Los juguetes tradicionales formaron parte de la etnografía cultural de México, de algunas sociedades rurales, donde estos instrumentos artesanales servían para ocupar el ocio, de distracción y también para divertirse recreativamente. Ciertamente eran más que eso, ya que de una manera más sobria muchos niños aprendían, experimentaban y desarrollaban la capacidad imaginativa con tan poco, pero aún en la actualidad no dejan de ser piezas únicas y de colección que continúan simbolizando, avivan y representan la cultura de los pueblos. En el municipio de Chiapa de Corzo, en las lejanías de la colonia Juan del Grijalva, llaman la atención algunas varas de bambú tiradas en la entrada de una morad
El último respiro de los juguetes tradicionales
En calles de Tuxtla, inclusive en algunos municipios del estado, son muy pocos los niños que se observan jugando al trompo, probando destrezas en el balero, brincando en la rayuela o jalando de una cuerda carritos de madera; las rondas infantiles de tiempos antiguos poco a poco se extinguen y están quedando en el olvido. Los juguetes tradicionales formaron parte de la etnografía cultural de México, de algunas sociedades rurales, donde estos instrumentos artesanales servían para ocupar el ocio, de distracción y también para divertirse recreativamente. Ciertamente eran más que eso, ya que de una manera más sobria muchos niños aprendían, experimentaban y desarrollaban la capacidad imaginativa con tan poco, pero aún en la actualidad no dejan de ser piezas únicas y de colección que continúan simbolizando, avivan y representan la cultura de los pueblos. En el municipio de Chiapa de Corzo, en las lejanías de la colonia Juan del Grijalva, llaman la atención algunas varas de bambú tiradas en la entrada de una morad