Ellas venden caricias de día; ellos de noche

El Ayuntamiento dice haber limpiado las calles céntricas de Tuxtla del ambulantaje, no así del sexoservicio que ofertan mujeres de día y hombres de noche. Es un problema de salud, dicen unos. Es "un mal necesario", dicen otros. "Ganamos todos", dicen meretrices y hoteleros. La ciudadanía exige control y reubicación. "Vayan a la 5a. Sur y 4a. Oriente de Tuxtla", dijo una mujer que hizo el reporte anónimo a este rotativo. Al acudir, en efecto había dos mujeres "sospechosas". Una vestía short blanco, la otra un vestido corto y sensual. Ambas tenían tatuajes en tobillos y cuellos. Sobre la 5a Sur, entre 4a y 6a Oriente, esperaban dos jóvenes, potenciales clientes. Recargados sobre las paredes de los hoteles cercanos, esperaban nerviosos para abordar a las sexo servidoras. En la misma 5a Sur y 1a Oriente, dos jovencitas que parecían como cualquier mujer, paradas en la esquina sonreían a cuanto hombre pasaba. Uno se detuvo y las observó. Una de ellas se levantó por delante un poco la blusa y le señaló su parte í