Enorme charco, fuente de riesgo

Un gran charco de agua de aproximadamente 100 metros de longitud que se encuentra sobre el bulevar Salomón González Blanco, en uno de los costados de la Central de Abastos en Tuxtla Gutiérrez, mantiene inconformes a transeúntes y al personal que labora en dicho centro de comercio. Acusan que el agua estancada en ocasiones llega a alcanzar dos metros de profundidad y ha provocado estragos materiales, así como la nula vialidad peatonal y vehicular, sin que las autoridades hagan algo al respecto. Esto se ha vuelto también un foco de reproducción para el mosco transmisor del chikungunya y dengue. Pero este problema se remonta años atrás, pues en anteriores años esas mismas aguas fueron uno de los factores para que un tramo de barda perimetral de la Central de Abastos cayera. "El problema viene a raíz de que se construyeron unos asentamientos irregulares en la parte de arriba de la loma que rodea a la Central, que a falta de servicios básicos como alcantarillado, hace que sobre la pendiente se deslice la corriente