Entre cera y fuego: la apuesta artesanal

En un pequeño taller donde el tiempo se mide en grados y no en relojes, Isis Palacios enciende cada mañana un proceso que combina técnica, paciencia y algo de alquimia. El detalle es lo que importa Desde hace 18 años se dedica a la elaboración de velas artesanales a base de cera de coco y soya, un trabajo de estética rústica y de naturaleza muerta que conecta con lo espiritual y lo ancestral. En la antesala del Día de San Valentín, su labor se intensifica: la preparación comienza con al menos una semana de anticipación y cada detalle importa. Control de calidad La producción no es individual. Isis puede elaborar hasta 120 velas por temporada, utilizando moldes de silicona, así como soportes de cristal y madera, que dan forma y carácter a cada pieza. La cera llega en bloques y se divide según su función: la cera de soya se utiliza principalmente para moldes, mientras que la de coco se derrite a baja temperatura y se destina a envases, ya que soporta mejor el calor del recipiente. El control del proceso es clav